De primeras, lo que sentí al enterarme de que estaba dentro fue pánico. No os quiero engañar diciendo que no me alegrase, por supuesto, pero me hubiese gustado que hubiesen cogido a todas las que nos presentamos, lo que hizo que mi alegría se viese aguada por la tristeza de estar las dos solas.
Está claro que no estamos solas porque es un equipo de fútbol 11, pero al tratarse de un equipo formado por compañeras que venían de otro equipo y que habían jugado juntas, la impresión que tenemos las dos es de soledad.
Es por eso que como decía antes, la primera reacción que tuve al recibir la noticia fue de pánico porque no sabía qué hacer. Me veía en un sitio en el que todo me venía grande, la gente era desconocida y todo lo que había hecho anteriormente no valía nada. No importaba que hubiese jugado más de 5 años al fútbol 7 y hubiese tenido el honor de ser la capitana de un equipo en el que a decir verdad me encontraba bastante cómoda. No importaban las tardes de partidos en los que a base de cabezonería y esfuerzo entre todas habíamos conseguido remontadas épicas. Para el nuevo equipo no soy Elia la capitana, la que corre un huevo, la que se machaca para hacer medias maratones... para ellas solo soy Elia, la nueva, la que siempre se ríe. Es lo que había querido, ser una más, pero el cambio es duro. Ahora estoy en un sitio en el que la confianza en una misma es clave porque nadie va a pensar, "ella no es así, es que tiene un mal día" porque no te conocen. Es por eso que hay momentos en los que tal vez una mirada de una compañera cuando acabas de fallar un pase, o has perdido un balón puede hacer que te de el bajón y te sientas como lo peor.
Poco a poco, a base de entrenar y conocerlas he ido ganando confianza. Aún no me siento al cien por cien cómo realmente soy jugando pero lo que estoy viendo es que con paciencia todo se logra.
Ayer fue nuestro primer partido de liga (que empatamos a 3 después de que el arbitro les regalase 2 faltas)y antes de empezar el encuentro nuestro entrenador nos dijo algo que me hizo pensar: " Ahora esta es como vuestra familia, la familia no la eliges, es la que te ha tocado y tienes que aprender a vivir con ella. Este es el equipo que os ha tocado, podréis llevaros mejor o peor, pero tenéis que jugar unidas o no vamos a ningún lado". Y tiene razón. Hay gente en el equipo que me cae mejor que otra, pero a pesar de todo tengo que jugar con todas, me guste o no, y hay que aprender a aceptar a la gente tal como es, con lo bueno y lo malo.
Después de tanto esfuerzo para llegar aquí nadie me va a amargar lo que he conseguido a base de empeño y ganas.
