Habrá gente a la que le parezca un dramón que su equipo de fútbol preferido pierda, y otros que su anciano perro deje este mundo. En las dos circunstancias se puede sacar lo positivo: de las derrotas se aprende más que de las victorias y seguramente el perro tuvo una buena vida a nuestro lado.

Está claro que no todas las situaciones pueden argumentarse de un modo tan simple, porque hay situaciones muy malas en las que no tengo palabras de aliento para quien lo sufre. Hay veces que no se necesita decir o hacer nada sino sobrellevar lo mejor posible lo ocurrido y saber que el tiempo lo cura todo. Por suerte o desgracia con el paso de los años adquirimos una perspectiva que nos permite continuar con nuestra vida. Si no ocurre así, la persona debería acudir a un profesional que tratase con el para intentar ayudarle porque podría producirle una patología.
A nivel emocional está claro que es mucho más sano pensar en que tal vez no podamos cambiar el viento, pero si ajustar las velas de nuestro barco para aprovechar el tirón y llegar a buen puerto.
Un saludo a todos y ¡feliz semana!