lunes, 22 de julio de 2024

La diferencia entre RESIGNARSE y ACEPTAR.

Hola de nuevo

Llevo un par de semanas sin entrenar de continuo. Primero porque terminé la temporada justo cuando empezaban mis vacaciones y luego porque me he puesto mala. Volví a entrenar el lunes y después a trabajar. Entrenando no me encontraba muy bien, como cansada y trabajando fui perdiendo la voz gradualmente hasta que el martes me desperté sin poder decir ni una sola palabra. Además de no poder trabajar, tuve que dejar de entrenar. Además el martes me desperté como con muchas agujetas y el miércoles estaba destrozada. Resulta que debió ser un virus porque me pasé el día en el sofá. 

En fin, que ya dejo de llorar jijiji. La reflexión que quiero hacer con todo esto es que en la vida surgen contratiempos, situaciones que nos cambian los planes, épocas más difíciles, etc. En mi caso, no entrenar me estresa, porque a parte de para estar bien físicamente, lo hago para estar bien mentalmente. Además, tengo muchos planes de cara a la temporada que viene, y aunque mi situación personal no es la mejor, creo que hacer cosas interesantes solo cuando todo te cuadra es, primero de todo imposible porque siempre surge algo, y un error porque plantearte objetivos es lo que hace que tengas ganas de seguir luchando.

Dicho todo esto, hay que ser realista y no angustiarse por no entrenar todo lo que te gustaría. Hay que saber aceptar lo que nos viene y una vez aceptado, pensar en cómo hacer para mejorar tu situación. En mi caso, al ponerme mala decidí no correr por no irritar más la garganta que necesito para trabajar, pero dedique un par de días a hacer gimnasio y ejercicios de fuerza de piernas para evitar lesiones que me mandó el fisio en su momento. Aproveché y baje a la niña en bici a la escuela y luego me di un paseíto más largo para volver a mi casa.  

   También es importante el descanso y adaptarse


Soy consciente de que a lo largo de la temporada no va a ser la única enfermedad que voy a tener (y más teniendo una niña pequeña en la escuela) y que tomarme mi tiempo para escuchar a mi cuerpo y descansar seguramente sea mejor opción que forzar las cosas y acabar quemándome. Es también parte del entrenamiento saber cuándo hay que descansar.

Creo que esta filosofía se debería aplicar a las lesiones también. Si tuviese la mala suerte de lesionarme esta temporada, tendría que tratar de gestionarlo de la mejor manera y usar sobre todo la cabeza para no empeorar la situación. No es resignarse sino ACEPTAR y a partir de ahí ACTUAR. Si te resignas, no haces nada, si aceptas, no te quedas bloqueado en la emoción y eres capaz de pensar de manera práctica para resolver el problema.

Este agosto, mi hija termina la escuela y estará conmigo por las mañanas, lo que hará que tenga que hacer cambios en mis rutinas y entrenar antes de que se despierte. Creo que el plan será despertarme a las 5 o antes, dependiendo de la duración del entrenamiento, pero como la idea es en octubre correr la media maratón de Valencia (con lo que concluyo el circuito nacional plátano de canarias) no puedo perder entrenamientos. Seamos realistas, me va a costar levantarme, pero también agradeceré el fresco de la mañana. 

Pues sin mucho más que decir, os animo a que en la vida veáis los obstáculos con ACEPTACIÓN y hagáis planes de ACTUACIÓN. 

lunes, 15 de julio de 2024

Lo echaba de menos

 ¡He vuelto!

Los viejos vicios siempre vuelven, y si encima es algo tan bueno para la salud pues ¡genial!

Me encanta escribir, me ha gustado siempre, pero he tenido una época en la que solo escribía para mi, en cuadernos, agendas y notas en el móvil. Echaba de menos volver a ver una página en blanco y sentir las teclas bajo mis dedos. Además, me encanta compartir mis retos y pensamientos por si alguien puede sacar motivación o alguna idea para mejorar su vida.

Ha pasado el tiempo, cuando escribí por última vez era 2019, todavía no había pasado la pandemia de COVID, no había sido madre y en definitiva, no sabía de qué narices iba este mundo. 

Pasar una pandemia es duro, pero ser madre es otro nivel. No me puedo quejar porque mi parte de la crianza es "fácil", no he tenido que dar de mamar, no he tenido que despertarme cada media hora a dar una toma de leche, no he tenido que abrirme en canal y deformar mi cuerpo para dar a luz... en fin, pequeños detalles. Desde mi lado, no me puedo quejar de que la maternidad sea dura por este tipo de cuestiones, pero si que, respecto a la pobre niña inmadura que era en 2019, las cosas han cambiado. 

En 2019, si salía a correr bastaba con avisarlo y punto. Ahora tengo que acordar la hora y el día, para ver si altera alguna dinámica familiar o si hay alguien para quedarse con la peque. 

Antes, podía correr lo que fuese y si llegaba a casa cansada, podía tomarme el día con más calma o incluso dormir un poco. Ahora tengo que ducharme rápido y en cuanto pueda cuidar de la criatura que también tiene sus necesidades de salir, ir a pasear, ir al parque o dormir la siesta. 

Antes si iba a una carrera solo tenía que ocuparme de dormir bien la noche anterior y organizar la ropa para no dejarme nada. Ahora puede que la niña pase mala noche, que no quiera dormir cuando toque , que no se despierte de muy buen humor, que se haga caca cuando hay que salir... 

Aún así me considero afortunada porque mi familia me apoya en todo y en lugar de poner en duda lo que hago, me alienta a que lo intente, nunca me he encontrado un pero y siempre he recibido un "vamos". Estoy muuuuy agradecida por eso, tanto que no sé ni cómo devolver tanto cariño y respeto por lo que hago. 

Cuando corro muchas veces pienso en estas cosas y me doy fuerzas pensando en mi hija o en el esfuerzo que tiene que hacer mi familia para que yo vaya a carreras, por lo que, aunque esté sufriendo tengo que tomarlo como un regalo. Lejos de generarme presión, me anima a continuar. Pienso "venga que no has venido hasta aquí, moviendo a todo el mundo, para ahora rendirte a la primera." y siempre termino. 

Con la medalla de la mitja marató


También intento darle a mi hija un buen modelo de superación y vida sana. Desde que tiene percepción de lo que pasa a su alrededor sabe "mimi se va a correr". Gracias a correr, mi hija ha viajado a diferentes sitios para animarme con su "vamos mimi que tu si puedes". Porque desde que no escribo, no solo he vuelto a correr, he conseguido terminar la media maratón de Sevilla, la de Madrid, la Behobia, la mitja de Barcelona y ya estoy en preparación para la media de Valencia, donde terminaría el Circuito Nacional Plátano de Canarias.

Las medallas del circuito y alguna más


Pensé empezar un nuevo blog pero he estado viendo este y me gusta que marque una evolución y sea parte de mi historia. Me daba pena borrarlo y no quiero romper con el pasado porque estoy muy orgullosa de todo el camino hasta llegar aquí. Además, el titulo del blog no puede quedar sin completarse 😜

Se vienen por delante nuevos retos que quiero compartir por aquí. 

¿Te unes?