martes, 5 de abril de 2016

La importancia debida

Me despierto cansada pero además, con un dolor de espalda que me amarga. No puedo hacer casi nada a causa del dolor, y encima, no quiero hacer nada que empeore la situación porque mañana quiero entrenar.
Me agobia pensar en no entrenar, en no correr, en no hacer pesas. Es algo que se ha convertido en mi forma de ser y no poder hacerlo me vuelve loca. Lo único bueno que puedo pensar es en que esta noche hay Champions y que voy a poder ver un partidazo de los que merecen la pena, Barcelona-Atletico de Madrid.

No me puedo imaginar la mezcla de ganas y presión que deben tener los jugadores ahora mismo. Es su trabajo, pero les miran millones de personan en todo el mundo, por lo que un pequeño error o despiste puede marcar tu carrera.
Tal vez esté sacando un poco las cosas de quicio, pero la verdad es que hay veces que no podemos evitarlo. Hay veces que le damos tanta importancia a no fallar, a no cagarla, que terminamos por no intentarlo. Puede ser que incluso lo intentemos, pero con tanto miedo y dudas que más valía habernos quedado en casa. Es por eso que me estoy intentando convencer de que hay que darle a las cosas la importancia debida.
Hasta ahora me había considerado una persona segura de mi misma, sabiendo mis puntos fuertes y limitaciones. Había tratado de dar poca importancia a mis limitaciones y si de verdad me molestaban tanto, trataba de arreglarlo a base de trabajo y esfuerzo. Últimamente me encuentro aterrada y paralizada en puntos muertos que no consigo superar. Son situaciones que me ponen a prueba y ahora mismo hay veces que me superan. Estoy bloqueada y no consigo avanzar. Tengo dos opciones: seguir intentándolo con más fuerza o retirarme y reconocer que no es para mi. ¿Y sabéis qué os digo? Que voy a seguir intentándolo porque continuar no cierra la opción de retirarse, pero retirarse si te cierra el luchar por conseguir lo que quieres.
¿Y vosotros qué vais a hacer?

No hay comentarios:

Publicar un comentario