Lunes. Suena el despertador a las 7:30. Me cuesta pero finalmente me levanto de la cama, me cambio de ropa y saco a la perra a hacer sus cosas. Parece que ni siquiera ella quiere salir de la cama. Ha sido un fin de semana duro. No he descansado bien, he corrido, he jugado y me he reído, y por eso me encuentro muy cansada. Prefiero no pensar en lo que me queda de día y pienso solo en lo que tengo que hacer en este momento. Desayuno, estudio, y me cambio para salir a correr. Estoy cansada pero es parte de mi entrenamiento, entrenar cansada es un plus, quiere decir que si me acostumbro mi umbral de cansancio estará más lejos. O igual exagero
Tocan 18 kilometritos de nada. Un poquito de salsa para el cuerpo. Además hoy lo hago por mi zona, por las cuestas y recorrido callejero, nada de planito y fácil. Sin pensarlo salgo a la calle con la lista de música que ya tengo casi seleccionada para la carrera. Voy pensando en poner una canción más adelante, otra más atrás, quitar otra... Poco a poco va pasando el paisaje a mi lado, voy pensando la ruta por la que ir, la zona en la que más lejos pueda ir de mi casa.
Mi reloj tiene una función en la que le pongo el número de kilómetros que quiero correr y me pone en un circulo el porcentaje que llevo. Es un modo muy interesante de no mirar lo que me queda. En porcentaje es más guai. Cuando me quiero dar cuenta llevo más del 25% recorrido y la verdad es que me encuentro bien. Según estoy diciendo eso me empieza a pinchar un costado "Puto flato" no me lo puedo creer. "¿Y si en la carrera me entra flato? ¿y si no la termino por su culpa?" me vienen pensamientos negativos de todo tipo. No puedo pensar eso, "pues la termino y punto". Me estiro, respiro hondo y expulso el aire con un soplido, elimino mi flato y mis malas vibraciones de golpe, se van con mi exhalación.
Tengo que vigilar lo que como el día antes de la carrera y el desayuno de esa mañana, que oye, si vomito pues vomito, pero que no me fastidie que llevo preparándome mucho. Solo espero no lesionarme antes de correr...
Bajo cuestas para dirigirme hacia la zona donde suelo correr y empiezo a temerme lo peor...tanto bajar estando fresca... Y efectivamente, cuando quiero darme cuenta, tengo que volver porque se acerca el kilómetro 12 y tengo una multitud de cuestas arriba acumulándose en mi recorrido de vuelta a casa... "vaya por dios" digo con la cabeza agachada mientras sudo y subo como puedo las cuestecitas.
Correr es una metáfora de la vida, "lo que haces tiene consecuencias, si bajas luego tienes que subir, hay que ser consecuente con lo que hacemos en un momento dado y aceptar las consecuencias que nosotros mismos nos creamos" es como un mantra que me repito. Aceptar las consecuencias, pensar las cosas que hacemos porque tienen consecuencias.
Pues a mi me da igual, las acepto, y bienvenidas sean. Termino mis 18 kilómetros en 1 hora y 48 minutos. Y por la noche a entrenar a fútbol. ¡Dale!
Eres la mejor. Aupa ELIA.
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