miércoles, 26 de agosto de 2015

Subida al Pico Ocejón

Mientras desayunamos se me ocurre que tal vez sea hora de descansar un poco de estudiar y salir a respirar aire limpio. Como no es un día muy cálido es ideal para ir a Guadalajara y hacer algo que hace tiempo quería haber hecho: Subir al pico Ocejón.

Nos preparamos con ropa de domingueras y metemos a la perra en el maletero (la pobre no tiene voz no voto). Después de comprar pan y jamón y demás cosas para la caminata nos ponemos en ruta. Una ruta de algo más de una hora y media que nos lleva al pueblo de Majaelrayo. Toda la zona es conocida por su arquitectura hecha a base de pizarra, o "negra". Luego descubriríamos por qué.



Al llegar nos encontramos con una gran montaña que yo ya conocía pero siempre me impresiona. Comenzamos a andar por un camino que a medida que asciende va recordándome a momentos con mis amigas y cómo estábamos deseando llegar al plano para comer nuestras lembas de elfos (cosas nuestras).

Se me hace más duro de lo que recordaba, en parte porque el día anterior no se nos había ocurrido otra cosa que hacer trabajo de piernas en casa, con lo cual nuestros cuádriceps y gemelos se resentían a cada paso que teníamos que dar en esa subida que parecía interminable. El suelo estaba lleno de pizarra que hacía más difícil la subida porque a la mínima te resbalabas. El calor no era demasiado exagerado pero hay que recordar que aún estamos en agosto y por tanto en cuanto sale el sol sube la temperatura. Sin embargo lo más molesto eran las moscas que se arremolinaban alrededor de nuestras caras y mochilas buscando agua o comida.

Como me llevé la cámara aquí os dejo el vídeo de nuestra hazaña.







Pues como veis llegamos arriba y la sensación fue de plenitud. Lo que cuesta merece la pena o lo que merece la pena cuesta, me da igual, el tema es que hay que disfrutar las cosas a pesar de que a veces puedan ponerse cuesta arriba y no puedas más. El camino es muy bonito, pero llegar es brutal.



Un saludo y un besazo.

jueves, 20 de agosto de 2015

Agosto

Soy consciente de lo poco que escribo por aquí últimamente, y aunque me encanta escribir, no consigo reunir el tiempo ni las ganas para hacerlo. Estoy a tope con los estudios, con los entrenamientos y con la vida en general. Hacía tiempo que no me sentía tan ocupada y encantada al mismo tiempo.
Hoy no he dormido apenas por la perra que ha pasado la noche con arcadas y vómitos a causa de una gastritis por comer piedras, ains... Pues tenía la excusa perfecta para decir que no estudiaba, que me tomaba el día libre descansando y haciendo lo que me apeteciese, y a pesar de todo un pensamiento ha venido a mi cabeza "no me apetece hacer nada más que estudiar" y me he sorprendido. No me veo haciendo nada que me apetezca más que estudiar para sacar buenas notas o al menos aprobar y terminar de una vez la carrera. Me parece que he madurado definitivamente. ¿Será esto lo que ocurre cuando cumples 30 años? Tal vez tampoco esté tan mal ser mayor. Tal vez ser mayor y crecer signifique darte cuenta de las cosas, ser consciente de que es cierto que si tienes paciencia y persistes tal vez más adelante puedas hacer todo lo que quieras, pero primero tienes que terminar lo que es urgente e importante. Lo otro es importante para ti seguramente, pero no urgente. Cuando haya terminado los exámenes tendré tiempo para hacer lo que quiera, y si lo hago ahora en lugar de estudiar puede que después no tenga tanto valor.
Aún así tengo tanto sueño que a la hora de estudio estoy con la cara pegada a la mesa y decido ponerme a escribir para aprovechar y hacer algo productivo.
Por si no lo habéis visto aquí tenéis el vídeo de cuando cumplí 30 años con la cabeza muy alta.

https://www.youtube.com/watch?v=5xQ361E7Udk

Os quería contar un poco de lo que me preocupa estos días. Como creo que ya comenté, estoy haciendo unas pruebas para entrar en un equipo de fútbol 11 que a mi modo de ver sería ideal para todo lo que esperaba de este deporte. Es un club serio, que tiene entrenamientos serios, gente seria y se forma un equipo que parece que no tiene mala pinta. La verdad es que me gustaría mucho entrar porque tengo muchas ganas de aprender, jugar y tratar de ver si puedo mejorar y superarme. De momento estamos en la pre-temporada y llevamos dos días saliendo a correr a un ritmo nada malo. El entrenador me encanta y aunque no va a ser mi entrenador porque se quedará en el equipo de la categoría superior, el que será mi entrenador imagino y espero, será parecido.
A pesar de que justo cuando empezamos a entrenar me dio una contractura en la espalda que poco a poco se va quitando, he disfrutado cada minuto de entrenamiento y cada día deseo que llegue el siguiente para tratar de dar lo mejor de mi. Intento acabar siempre de las primeras cuando corremos y hacer los ejercicios bien para que se note que mejoro. Al fin y al cabo, hay que ponerse las pilas si queremos que nos cojan.
Además estoy super orgullosa de la gente de mi equipo que está haciendo las pruebas. He visto que tienen tantas ganas como yo y, a pesar de que correr no es su fuerte, se esfuerzan cada día por darlo todo y la verdad es que me tienen super impresionada.
No se si nos cogerán a todas, a ninguna o solo a algunas, pero pase lo que pase yo estoy muy contenta con lo que estamos haciendo y creo que si nos mantenemos así tonto sería el que no nos quisiese porque ¡tenemos mucho que ofrecer!
¡Seguir así chicas!

jueves, 13 de agosto de 2015

Dublin Vlog3#

Ya está aquí la tercera entrega de los vídeos sobre la Media Maratón de Dublín!

Espero que os guste y nos vemos a la vuelta de exámenes!



lunes, 3 de agosto de 2015

Dublín Vlog1#




Hemos Vueltoooo!

Suena la alarma a las 3 de la mañana y me despierto con dolor en todo el cuerpo. Es lunes y tenemos que coger un avión a Madrid para volver a casa, al infierno de temperaturas de la ola de calor. Nos vestimos en silencio y como con pena nos ponemos las sudaderas de Dublín que nos compramos en parte por necesidad, en parte por postureo turístico. Hace frío y el cielo amenaza lluvia, por lo que nos ponemos el chubasquero, el que nos ha acompañado en todo el viaje y sin el que no podríamos habernos movido por la ciudad.
Tenemos las piernas doloridas del medio maratón de ayer. Todavía parece muy reciente y doloroso, pero sobre todo gratificante por haber superado un reto que llevamos preparando mucho tiempo.
Recogemos la habitación y por supuesto no nos olvidamos de guardar las ansiadas medallas que con tanto trabajo nos hemos ganado. Puede parecer una tontería llevar una medalla después de una carrera, pero la medalla significa mucho. Significa que has sido capaz de llegar a la meta, que has mantenido unos entrenamientos durante meses, los esfuerzos, sudores y dolores que te han agobiado todos estos meses se reúnen en una sola plaquita de metal. Se acabó.

La carrera fue bastante bien. Llevamos la ropa al guardarropa a las 8 de la mañana y nos colocamos en nuestro cajón de salida entre el resto de corredores. Como llevábamos la bandera de España atada los españoles que nos veían nos saludaban. Incluso hubo un hombre que creo que se creía que eramos mejicanas o que en España se dice "Andale andale" en fin.
La zona por dónde corríamos era bastante agradable pero la parte final se hace un poco pesada al transcurrir por un parque y no tener más que césped y árboles al rededor. Aún así la gente rodeaba tramos de la carrera animando, y cada cierto tiempo había bandas tocando rock.
Empezamos a un ritmo cómodo y asequible para en los kilómetros finales no estar reventadas y poder terminar con buenas sensaciones. Lo terminamos en 2 horas 10 minutos, lo que a mi me parece un buen tiempo, pero Cris creo que piensa que podríamos haber ido más rápido. Puede que pecase de conservadora, pero mi cuerpo me dice que hice bien. Está claro que con más entrenamiento y menos calor en los entrenos podríamos haber machacado el crono pero hay que marcar objetivos, y si el objetivo es terminar en 2 horas y poco es una locura lanzarse a correr rápido y arriesgarte a quemarte a mitad de carrera. Yo me siento muy contenta porque salí de una lesión hace un mes y ahora he corrido una media maratón.

Bajamos de la habitación para salir a las calles de Dublín y dirigirnos a la parada de autobús que nos lleva al aeropuerto. En la calle no hay más que gente que ha salido de marcha y se dirige a sus casas con unos andares curiosos. Chispea un poco mientras esperamos el autobús, que llega justo cuando había dicho Cris que llegaría. Nos relajamos durante el viaje al aeropuerto y disfrutamos de las vistas de las casas dublinesas por última vez. Tal vez volvamos algún día porque nos quedaron cosas por ver, pero de momento volvemos a casa, a nuestra vida normal, a estudiar, a trabajar... Pues que bien...