martes, 25 de noviembre de 2014

Disfrute total

Son las 12 de la mañana y me toca hacer 1 hora de bici. No se si bajarme al gimnasio o salir directamente a la aventura. Miro el día y me decido por salir a disfrutar el entrenamiento a tope. A pesar de que creo que haciendo "rodillo" he mejorado un montón (bici estática que no es lo mismo, pero suena más pro y estática suena a abuelita), ya habrá días de lluvia y nieve por delante para quedarme en casa.
Me pongo la ropa de bici, conecto el gps del móvil para que me diga lo que llevo y me lanzo a la calle. Hace un día de p..m... Tanto que hay gente por todos lados. La zona donde entreno, los llamados chopos de San Fernando están hasta arriba. Me pregunto qué hará toda esa gente que no trabaja y está aquí...¡pues como yo! Imagino que los que me cruzo trabajarán por la tarde, tendrán su propio negocio, estarán jubilados o lo peor... estarán en paro. Creo que el deporte es un gran sustento psicológico para ese tipo de gente, porque sin salir a correr o con la bici tal vez estarían en casa pensando demasiado, lo que a veces no es bueno.


Prosigo mi camino comiendo bichos, "bien, así no me dará una pajara" me río por dentro por no morir del asco. A pesar de los bichos lo disfruto muchisimo. disfruto la velocidad, el paisaje, mis pensamientos, la música que sale del auricular izquierdo que tengo puesto con música cañera. Me voy enamorando poco a poco de la sensación y. por qué no, del dolor de las piernas que me piden que me relaje un poco, pero no puedo. Ya no hay quien me pare, soy una bola de luz, una ciclista de élite, soy un...mierda, un semáforo. Aprovecho para estirar un poco las piernas y las miro con cara de "os fastidiáis, vais a seguir y además os voy a hacer subir hasta casa montada en bici".
"nooo, hasta casa noooo" parece que se quejan. Y es que para quien no me conozca bien, vivo en una colina, por lo que vaya por donde vaya tengo que subir unas cuestas brutales. No me vienen nada mal para entrenar (siempre veo lo positivo, si).
Las cuestas me cuestan bastante (de ahí su nombre creo yo), pero cuando llego al plano final que entra en mi calle la sensación es gloriosa, ¡y la ducha de después será brutal!

Finalmente, llego a casa después de 1:07 horas de disfrute en la que he hecho 17,68 km.

Creo que me estoy enamorando...

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