lunes, 28 de noviembre de 2016

Lo positivo

Hace poco una amiga me dijo que le encantaba lo positiva que soy. Aunque parezca mentira nunca me había parado a pensarlo, pero puede que sea verdad que una de mis mayores virtudes sea la de sacar a cada situación lo mejor que puedo. Es evidente que a todo el mundo le pasan cosas malas, pero lo que se puede hacer (como ya decía en el artículo anterior) es cambiar el modo en que nos tomamos las cosas.
Habrá gente a la que le parezca un dramón que su equipo de fútbol preferido pierda, y otros que su anciano perro deje este mundo. En las dos circunstancias se puede sacar lo positivo: de las derrotas se aprende más que de las victorias y seguramente el perro tuvo una buena vida a nuestro lado.

Está claro que no todas las situaciones pueden argumentarse de un modo tan simple, porque hay situaciones muy malas en las que no tengo palabras de aliento para quien lo sufre. Hay veces que no se necesita decir o hacer nada sino sobrellevar lo mejor posible lo ocurrido y saber que el tiempo lo cura todo. Por suerte o desgracia con el paso de los años adquirimos una perspectiva que nos permite continuar con nuestra vida. Si no ocurre así, la persona debería acudir a un profesional que tratase con el para intentar ayudarle porque podría producirle una patología.
A nivel emocional está claro que es mucho más sano pensar en que tal vez no podamos cambiar el viento, pero si ajustar las velas de nuestro barco para aprovechar el tirón y llegar a buen puerto.

Un saludo a todos y ¡feliz semana!

lunes, 31 de octubre de 2016

Al mal tiempo buena cara

Cuando en la vida se nos presentan problemas siempre podemos elegir que vamos a hacer. Podemos decidir que no es justo, que no hay derecho, el mundo está en contra nuestro, todo es una mierda, menuda putada, ¿por qué a mi?, ¿qué he hecho yo para merecer esto? y demás pensamientos que creo que todos habremos tenido en algún momento. Es una posición totalmente comprensible y que se consideraría lo normal en una persona a la que acaban de dar una mala noticia. Se podría llamar lo siguiente a la fase de negación, que es la de enfado. Te enfadas con todo el mundo y te auto-compadeces porque joder pobrecita yo.
Es verdad que hay situaciones que son verdaderas putadas, pero creo que como todo en esta vida, siempre hay algo a lo que aferrarte, algo que puedes sacar bueno de cada situación. Es una forma sana de afrontar la vida, porque la otra manera no te aporta nada más que sufrimiento.
Ante las malas noticias, podemos elegir cómo sentirnos, podemos elegir cómo me voy a comportar de cara a ese problema y cómo voy a afrontarlo para poder seguir siendo feliz y no amargarme por una cosa o por otra.

Por mi parte, cuando se me presenta un problema o una situación en la que me siento vulnerable, insegura, deprimida... no voy a decir que siempre reaccione bien, pero al cabo del tiempo acabo tratando de buscar otras cosas de mi vida que compensan eso malo y que hacen que me sienta feliz a pesar de la adversidad.
Me siento una persona querida, orgullosa de mis familiares y amigos que me apoyan en todo lo que hago, que se preocupan y sufren conmigo. Me siento valorada por mi entrenador que creo que tiene confianza total en mí. Me siento realizada a nivel físico y mental. Amo a mi perra y creo que es el animal más bonito del mundo. Disfruto con el deporte y ejercitándome al aire libre. Adoro donde vivo, con quien vivo y cómo vivo. Creo que esa es la clave de todo. Lo que hace que adore mi vida no soy yo sino las personas que forman parte de ella, a las que quiero y admiro por diferentes motivos pero que todas aportan algo a mi forma de ser y de vivir la vida.
Es por esto que hoy quiero dar las gracias a todos los que forman parte de mi vida, aunque no las vea todo lo que querría o nos hayamos separado porque cada una tenemos nuestras vidas y estamos muy liadas para vernos pero siempre que hablamos es como si no hubiese pasado el tiempo.

Siempre se puede estar mejor, pero desde luego prefiero no estar peor y siempre puede ser peor, así que hay que valorar las cosas como son y que dentro de lo que cabe, no estamos tan mal, ¿No?

miércoles, 12 de octubre de 2016

Darle al césar lo que es del césar.


He de reconocer que he fallado al blog porque dije que volvería a escribir de modo regular y como se puede ver... no lo he hecho. En fin, no es que tenga que excusarme porque es algo que hago por entretenimiento y placer, pero me parece que si algo hay que tener en esta vida es compromiso.
El compromiso lo es todo. Si no tienes compromiso no puedes estudiar, no puedes trabajar y desde luego, no puedes mejorar. Cuando te comprometes debes tener muy claro a lo que te comprometes y si de verdad te interesa comprometerte con ese tipo de actividad o meta. Si no sientes ningún tipo de atracción por lo que haces, va a ser muy difícil mantener ese compromiso por mucho que te esfuerces.
Últimamente, la palabra compromiso ha venido repitiéndose en mi cabeza de un modo constante debido a mis nuevas actividades deportivas. No es que sean nuevas porque como sabéis ya hace rato que hago fútbol, pero si que este año me he embarcado en un proyecto ambicioso por parte de un club (creo que ya hablé de ello en otro escrito) en el que el entrenador exige de nosotras un compromiso y dedicación casi total, lo que puede resultar un poco confuso al principio. Voy a intentar explicarme.

Como todo lo nuevo en esta vida, he pasado por varias fases por las que creo que hemos pasado todas en el equipo, incluido el entrenador. Cuando conocí el equipo a principios de verano, estaba emocionada con el club, el equipo y sobre todo el entrenador. El  entrenador contaba totalmente con nosotras y me sentía parte importante de un proyecto ambicioso en el que todo giraba en torno a nosotras. Era todo lo que había dicho que quería en un míster, serio, comprometido, con amplios conocimientos de fútbol y que le diese importancia al físico.
Cuando empezamos los entrenamientos me deprimí un poco porque había arrastrado una lesión tonta pero molesta (periostitis) y no podía entrenar cómoda ni disfrutar del juego.
Poco a poco se me ha ido pasando (aún me molesta de vez en cuando) y a pesar de encontrarme mejor fisicamente, llegaron otros problemas, esta vez de equipo. Creo que fuimos un poco ingenuos al pensar que formar un equipo iba a ser fácil. La situación vino dada porque nosotras no entendíamos algunos ejercicios y el entrenador se desesperaba por ver como la hora de entrenamiento se perdía por falta de concentración y compromiso. Hubo momentos duros de charlas serias y cabreos varios en los que no quiero entrar porque me parecen parte de un proceso normal de adaptación de todos a una nueva situación. El míster lo supo ver a tiempo, y no solo cambió su actitud sino que consiguió que todas viésemos por nosotras mismas los problemas que había y la necesidad de comprometerse al cien por cien.  A base de su propio esfuerzo consiguió que nos implicásemos más en lo que se hacía y se creyese en su sistema de juego. De verdad que no quiero sonar pelota, pero como se suele decir, "hay que darle al césar lo que es del césar", en este caso, "hay que darle al míster lo que es del míster".


Foto del partido (yo con cara de simio)


No puedo hablar de lo que pasará en un futuro porque es evidente que no lo se, pero me parece que el modo en el que estamos encaminando este equipo es el correcto, y a pesar de las dificultades, creo que puede salir algo muy bonito de todo esto. De hecho, el domingo pasado conseguimos nuestra primera victoria demostrando un modo de juego personal y proponiendo fútbol. Según la crónica del otro equipo perdieron por la falta de jugadoras y por las lesiones que tuvieron en su alineación pero para mi es fallo del entrenador y de las jugadoras debido a la falta de seriedad y preparación que tienen. Nosotras también tenemos y hemos tenido lesiones, pero se nos ha cuidado y nos las hemos tomado en serio para curarlas, ¡y nunca nos hemos quejado o puesto como excusa!

Si os digo la verdad no pensaba escribir sobre esto, pero es a lo que me ha llevado este escrito por si solo. En próximos artículos hablaré de lo que iba a hablar hoy, por ahora os quedáis con la duda...

lunes, 1 de agosto de 2016

La situación del Fútbol Femenino

Si nos metemos hoy en Internet, en las páginas de los diarios deportivos más leídos de nuestro país, veremos noticias tan absurdas como "Xavi dona su yate para el rescate de refugiados" (MARCA), "¿Por qué se pinta las uñas de los pies Cristiano Ronaldo?" (AS) o "Suarez cazado en un chiringuito de playa" (SPORT). Cualquiera diría que ayer las chicas de la selección de fútbol sub-19 no jugaron la final del campeonato europeo. El drama de todo esto no es que hayan perdido la final y hayan tenido que quedar subcampeonas sino que a pesar de que hubiesen ganado, seguramente no habrían sido portada de ningún periódico deportivo. No hablo de los periódicos de actualidad porque creo que hay noticias más importantes que ocupen portadas que el deporte. Sin embargo, un periódico deportivo, en el que el tema central es el deporte y, casi exclusivamente el fútbol, no entiendo que no hagan mención a la importante final de ayer, teniendo en cuenta la basura de reportajes que se sacan de la manga en estas fechas.


No digamos ya, el titular del que tanto se ha hablado estos días que dice "Messi, Higuaín y una mujer, candidatos al mejor gol del año en Europa". No es solo que se haya publicado así en Playfutbol, es que lo he visto así en varios medios de comunicación. Como periodista me encuentro indignada de que se publiquen titulares de tal calaña. Un titular es la parte más importante del artículo, por lo que el desacierto no ha podido ser por descuido y tenía toda la intención del mundo. Puedo entender que quieran remarcar que una mujer se ha colado entre los mejores futbolistas, pero tal y cómo viene expuesto no trasmite más que la idea de la sociedad en la que estamos, en la que los gladiadores solo son los hombres y nosotras tenemos que admirar sus músculos y soñar con que algún día las mujeres puedan hacer de su pasión profesión.
¿Es que ellas no sudan igual para conseguir ser las mejores? ¿Es que no compiten igual que ellos? ¿No dedican horas y horas a mejorar su técnica a pesar de cobrar menos de la mitad que los hombres? ¿No merecen un trato igualitario?

En fin, entiendo que a quien no le guste el fútbol pueda no entender este artículo, pero tenía la necesidad de decir algo porque me parece indignante la poca atención a nuestras chicas. El cambio para poder lograr esto viene de nosotras chicas. A base de hacer fuerza tenemos que cambiar la situación para que en el futuro, las niñas que hoy empiezan a dar los primeros pasos en el bonito deporte que es el fútbol, tengan una igualdad de oportunidades a nivel profesional respecto a los chicos.
Cada vez hay más chicas que juegan a fútbol y poco a poco espero que el panorama en España vaya mejorando como lo ha hecho en otros países.

viernes, 29 de julio de 2016

Comenzamos

A pesar de llevar un tiempo sin escribir, he notado que sigue habiendo gente que mira el blog de vez en cuando, lo que me parece algo muy motivador para que siga escribiendo.

Como habréis notado, escribir es algo que me encanta y no me cuesta nada, lo que pasa es que últimamente he estado muy liada y no he podido sentarme a escribir tranquilamente. No es que haya estado liada de tener cosas que hacer, sino que he estado con la cabeza en otras cosas.
Para empezar he terminado mi grado de psicología y he estado mirando el paso siguiente que tengo que dar para conseguir hacer algo con esa titulación que a día de hoy no vale más que para decir "eh, que soy graduada de psicología, no intentes manipularme" y cosas así...

Además estoy estudiando mis oposiciones, aunque estos días he dado un descanso a mi coco, pero ahí sigo porque si no se estudia no se aprueba, y realmente me gustaría mucho aprobar de una vez.

Y por último, decidí dejar mi equipo de fútbol. Fue un momento un poco duro porque la verdad es que me llevaba genial con todas, con los entrenadores, con el club... pero fue una decisión personal.
En su momento escribí estas palabras para mis compañeras, para que sepan que no olvidaré nunca este año pero con las cosas se me ha ido pasando el momento y no sabía como publicarlo, así que aquí lo dejo para quien quiera leerlo..

Bueno chicas, ha llegado el momento de la despedida. No me gustan nada estas cosas pero creo que es necesario dar una explicación.

Cuando entré en el equipo me sentí muy mal. Pasamos por unas pruebas duras por dejar atrás a personas importantes para mí. La situación en casa era triste y no podía estar contenta del todo por haber conseguido algo por lo que habíamos luchado mucho tiempo. Los entrenamientos tampoco fueron fáciles porque, aunque conocía a unas cuantas, me sentía inferior a la mayoría. Esta sensación se trasladó a mis pies y pasé una racha de bloqueo que no me dejaba jugar bien y mucho menos disfrutar. Con el tiempo se me ha ido pasando pero he ido echando de menos gente que siempre ha estado a mi lado y que me trasmite seguridad a la hora de jugar. Me apetecía compartir estas experiencias con esa gente y a la vista de que no puede ser en el Samper, iremos a buscar otro equipo en el que podamos aportar lo máximo de nosotras. 

Por supuesto que me da pena por la gente que dejo atrás. Cuando os conocí había algunas que ni soportaba, pero la vida me ha enseñado que la gente te sorprende, normalmente para mal, pero con vosotras he aprendido que también para bien. Si os digo la verdad, no pensé que me fuese a doler tanto despedirme, pero espero que no me olvidéis y que sepáis que cuando queráis podéis contar conmigo.

Creo que me voy con la cabeza bien alta y ahí os dejo mi golito para que se me recuerde.

Pues nada, que comienza una nueva etapa en mi vida en la que como siempre pienso dar lo mejor de mí y sobre todo que la gente que este a mi lado disfrute como lo hago yo. 

Las casualidades del destino han querido que mi nuevo equipo, el Torrejón Athletic, se enfrente al Samper en la liga. Será un día emotivo y curioso para mi que espero disfrutar al máximo. 

Y así es que comenzando agosto y a punto de cumplir años, se me presenta un año nuevo, emocionante y lleno de retos que espero poder completar como siempre con una sonrisa. 

martes, 5 de abril de 2016

La importancia debida

Me despierto cansada pero además, con un dolor de espalda que me amarga. No puedo hacer casi nada a causa del dolor, y encima, no quiero hacer nada que empeore la situación porque mañana quiero entrenar.
Me agobia pensar en no entrenar, en no correr, en no hacer pesas. Es algo que se ha convertido en mi forma de ser y no poder hacerlo me vuelve loca. Lo único bueno que puedo pensar es en que esta noche hay Champions y que voy a poder ver un partidazo de los que merecen la pena, Barcelona-Atletico de Madrid.

No me puedo imaginar la mezcla de ganas y presión que deben tener los jugadores ahora mismo. Es su trabajo, pero les miran millones de personan en todo el mundo, por lo que un pequeño error o despiste puede marcar tu carrera.
Tal vez esté sacando un poco las cosas de quicio, pero la verdad es que hay veces que no podemos evitarlo. Hay veces que le damos tanta importancia a no fallar, a no cagarla, que terminamos por no intentarlo. Puede ser que incluso lo intentemos, pero con tanto miedo y dudas que más valía habernos quedado en casa. Es por eso que me estoy intentando convencer de que hay que darle a las cosas la importancia debida.
Hasta ahora me había considerado una persona segura de mi misma, sabiendo mis puntos fuertes y limitaciones. Había tratado de dar poca importancia a mis limitaciones y si de verdad me molestaban tanto, trataba de arreglarlo a base de trabajo y esfuerzo. Últimamente me encuentro aterrada y paralizada en puntos muertos que no consigo superar. Son situaciones que me ponen a prueba y ahora mismo hay veces que me superan. Estoy bloqueada y no consigo avanzar. Tengo dos opciones: seguir intentándolo con más fuerza o retirarme y reconocer que no es para mi. ¿Y sabéis qué os digo? Que voy a seguir intentándolo porque continuar no cierra la opción de retirarse, pero retirarse si te cierra el luchar por conseguir lo que quieres.
¿Y vosotros qué vais a hacer?

lunes, 4 de abril de 2016

La gran derrota

Domingo, 8 de la mañana. Suena el despertador y doy un brinco del susto que me da. Aunque ningún día tenga obligación de madrugar, despertarse un domingo a las 8 fastidia, y bastante.
Mis compañeras de equipo tienen un partido a las 9:15 y a pesar de que pensé en no ir, nunca me presto mucha atención en ese tipo de pensamientos porque sé que al final soy como soy.
No me han convocado y jode. Llevo tiempo sin jugar por el parón de semana santa y me muero de ganas de volver a jugar, pero no me han convocado.
Creo que a cualquiera que le guste el deporte le fastidia que no le convoquen para jugar, pero somos muchas y no todas podemos jugar. También creo que habrá gente que piense "si no te convoca ¿para qué vas a las 9 de la mañana un domingo? ¿eres tonta? ¿eres masoca?" Pues la verdad es que un poco, pero además, creo que es lo que hay que hacer. No me sentiría bien quedándome en casa sabiendo que mi equipo está jugando. No me parecería bien no estar ahí intentando animar desde fuera para que mi equipo lo haga lo mejor que pueda.
Quiero que mis compañeras me vean ahí y valoren que podría haberme quedado en casa pero estoy ahí viéndolas jugar, apoyándolas y ¡encima les llevo croissants!
Cada uno puede hacer lo que quiera, no voy a juzgar a quien no quiera ir o piense que estoy loca, pero para mí el deporte de equipo es eso. Es mi visión personal, que puede estar equivocada.

Pues después del madrugón, perdimos. La gente estaba un poco abatida y con razón. La paliza había sido buena ya que en la primera mitad ya iban perdiendo 0-4. A pesar de eso, desde la banda intentamos seguir animando y transmitir fuerza para que las compañeras remontasen, pero no fue posible y finalizó el encuentro con un 1-4. Sin embargo, de todo hay que sacar la lección, un equipo no es bueno por ganar. Un equipo es bueno por ganar y por perder, por seguir con la misma intensidad a pesar de las derrotas, por seguir siendo equipo tras los malos momentos. Si un equipo no pierde nunca no mejora, no tiene competencia, se estanca. A veces es necesaria una derrota para dar un empujón y tirón, para que demos más de nosotras. Los héroes no son los que ganan siempre sino los que se crecen ante la adversidad. Yo no quiero ser ganadora, quiero ser mejor que eso, quiero perder hasta conseguir ser mejor de lo que soy. Es de las derrotas de las que se aprende.

No sé qué haré el año que viene o el siguiente, pero este año estoy aquí, en este equipo que da alegrías y decepciones, buenos y malos ratos, pero siempre lecciones. Queda poco de liga, pero ahora más que nunca "¡y si sale bien, y si sale mal, Samper luchará, siempre hasta el final!"


jueves, 17 de marzo de 2016

La Poda

He vueltooo
Después de tanto tiempo sin escribir me veo obligada a decir simplemente que no me apetecía mucho escribir porque no se me ocurría de qué. Ahora parece que esa fase ha pasado y tengo pensado escribir de nuevo. Se acabó, no doy más explicaciones.

Hace unas semanas mi padre me dejo un pequeño marroncito en forma de ramas en mi parcela. Se puso a podar las ramas de la mimosa que tenemos en la casa y como se le hizo tarde no pudo recogerlas. Al día siguiente tenía que irse y me dejó a mi el encargo de llevarlas a la parte de atrás de la parcela para que se secasen. Voy a resumir porque el tema del que quiero hablar es que al principio me vi sobrepasada por la cantidad de ramas que había. No exagero al decir que apenas podíamos entrar en casa. Estaba claro que eso no podía dejarlo así y que tenía que hacer algo pronto.
Un día, al volver de sacar a la perra me dejé las llaves en casa, y como Cris estaba en la ducha no me oía llamar por lo que decidí aprovechar el tiempo. Fui cogiendo poco a poco, rama a rama aquel montón y organizándolo de modo que las ramas secas y troncos quedasen en un lado, y las ramas con hojas y polen amarillo quedasen en otro. Luego empecé a meter los montones en bolsas y poco a poco, la parcela iba quedando recogida.

A medida que iba recogiendo, partiendo ramas y separando montones me dí cuenta de lo terapéutico que resultaba. Estaba empezando a verlo como una metáfora de lo que son los problemas. Cuando una persona tiene un problema que le tiene desesperado, agobiado y que cree que es tan gordo que no va a poder con él, tiene que verlo como una rama. Una rama grande con varias ramas conformado el cuerpo del árbol. En un principio puede que la rama sea tan pesada que no puedas ni levantarla (como me pasaba a mi con alguna rama). Pero si empiezas a cortar las ramas pequeñas que la conforman, quitando poco a poco y con paciencia los pequeños trozos que la forman, al final te quedas con un palo pequeño y fácil de manejar, nada que no puedas hacer pedazos que te sirvan como leña.
Además, puede parecer una tontería, pero la tarea me enseñó que con paciencia y constancia, cualquier cosa se puede hacer sin problema. De verdad no os podéis imaginar la cantidad de ramas que había. Ahora son 8 bolsas de basura que guardaré para dar leña a mis amigos o tiraré si es que nadie quiere, pero lo que no tiraré e irá siempre conmigo es la lección que me llevo.
Así que en definitiva estoy agradecida por el trabajo que me dejó mi padre. No lo voy a decir muy alto no sea que me mande más tareas (jijiji)

Espero que os haya gustado y entretenido.
Como siempre ¡que tengáis un muy buen fin de semana!