domingo, 9 de junio de 2019

Día 1

Hoy es el primer día que voy a escribir lo que he hecho como inicio de la nueva rutina.
Me he despertado con idea de salir a correr, pero mi garganta sigue un poco fastidiada (estoy medio ronca) y me da miedo que vaya a acabar volviendo a perder la voz. Puede parecer una excusa, pero me da igual, ahora solo tengo que ponerme excusas a mi misma, y me vale.
Después de desayunar, y como mis padres no se levantaban, me he ido al rocodromo a escalar. Creo que en el blog es la primera vez que hablo de escalar, y es que es un nuevo hobbie que llevo desde abril haciendo, con más o menos frecuencia. Intento ir dos días a la semana, pero he estado bastante malita y el magnesio no es lo mejor que hay para la sequedad de garganta. 
Ya escribiré sobre lo que me gusta de la escalada analizando mis entrenamientos, pero hoy no es el día. 
He estado a gusto entrenando, me he sentido bien, no mejor que otros días pero tampoco peor. 
He conseguido hacer dos proyectos y me he quedado a poco de un tercero y en el cuarto sigo estancada, pero me motiva no sacar algunos porque quiere decir que cuando lo saque, estaré mejorando. 
Cuando he vuelto, cansada y con las manos rojas de entrenar, mis padres y yo nos hemos puesto a recoger la piscina para el evento del verano y de paso, aprovechando para tomar un poquito el sol. 

La ducha de después me ha sentado estupenda, hacía mucho que no me sentía tan a gusto después de ducharme. El deber cumplido y el cuerpo con su merecido descanso.
 Pero lo importante es que mañana tengo pensado, por fin, decidirme a volver a salir a correr.
Tampoco quiero hacer una fiesta de ello porque no sé qué esperarme de mis sensaciones corporales ni de si me va a volver a doler la cadera, pero mañana salgo, aunque sea a correr 5 minutos. 
Quiero recuperar la rutina y el placer que tenía en el momento de claridad al correr, la tranquilidad de después y los músculos dolidos pero agradecidos. 

Ya os contaré que tal se me da.

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