El paisaje es dantesco. Todas las mujeres del vestuario están con los pechos al aire y mire donde mire hay carne y más carne. Son bastante mayores, por lo que imagino que vendrán de hacer aquagim. No tengo sitio ni para dejar la mochila y cambiarme. Me hago un hueco entre tanta teta y consigo encontrar una taquilla libre, la 71.
El panorama me recuerda lo que en algún momento llegará, mi cuerpo también se transformará y alguna jovencita estará en mi lugar pensando lo mismo que yo, todo llega. La verdad es que hay un escándalo montado bastante serio. Las mujeres comentan la clase, lo que van a hacer al salir, lo que han hecho el fin de semana, consejos para una u otra cosa. Con la presión de la falta de espacio me apresuro a quitarme la ropa y quedarme en bañador, menos mal que me lo puse en casa. Como si me persiguieran me escapo entre la multitud de piernas y pelos mojados (de la cabeza, que nos conocemos) y abro la puerta de la piscina.
Por fin respiro con tranquilidad, no hay mucha gente. Comparto mi calle con un hombre que está haciendo ejercicios con el pull y va a un ritmo cómodo como para que me adapte a no molestarnos. Al poco se marcha y me quedo sola haciendo largos en la calle más ancha de toda la piscina. Uso el TomTom Multisport Cardio que me mide los largos, las brazadas, velocidad, etc. Lo he configurado para hacer 20 largos, descansar y luego otros tantos.
Estoy inmersa en mis pensamientos cuando entra un chico en mi calle y se pone a hacer largos como un loco. Va más o menos a mi velocidad pero me da la impresión de que va forzando. Continúo a lo mio y al poco veo que el chico se marcha haciendo aspavientos. Se ha pasado de rosca.
Termino mi entrenamiento y me ducho ya con el vestuario bastante más tranquilo.
Es muy cómodo el gimnasio y cada vez me siento más a gusto haciendo ejercicio, duchándome y cambiándome. Me he hecho un lugar. Si quiero pasar varias horas a la semana es lo normal y natural, que me sienta cada vez más a gusto. La verdad es que el ser humano tiene muchas cualidades, buenas y malas, pero creo que una de las que más ha favorecido su proliferación en el mundo es la capacidad que tenemos de adaptación, de hacer de los sitios nuestros sitios, nuestros hogares.
Es cierto que hogar solo hay uno, pero vayas donde vayas intenta sentirte siempre lo más a gusto posible.
¡Feliz Martes a todos!

No hay comentarios:
Publicar un comentario