martes, 30 de junio de 2015

Calor Africano

Son las 17:30 de la tarde y estoy en mi cuarto leyendo los apuntes del examen que tengo en septiembre. Aunque aún estemos en Junio, no quiero dejar para el último día los estudios porque mis examenes son muy jodidos (perdón) y no se puede dejar nada al azar.
No tengo ninguna gana de estudiar, pero me estoy obligando a leer al menos 5 páginas para que poco a poco vaya avanzando. Me suena el móvil y es mi amiga Diana diciendo que estas noches está durmiendo muy mal por culpa del calor y que con el embarazo es todo peor. Le digo "si tienes tanto calor vente a mi piscina y date un baño" acepta encantada y yo tiro el libro a tomar por saco encantada también.
Me da el tiempo justo a retocar mi depilación, que ayer dejé a medias porque la depiladora murió y necesitaba batería. Cuando me estoy terminando de poner el bikini llaman a la puerta y aparecen Jana y Diana. La verdad es que aunque a veces no te des cuenta, cuando estás con tus amigos es cuando sabes que les has echado de menos. Pasamos el resto de la tarde hablando y bañándonos. Me siento como cuando eramos pequeñas y los veranos eran interminables. Pasábamos las tardes calurosas jugando, grabando películas y llegando incluso a aburrirnos sin saber qué hacer.

Hablamos de lo mal que esta el país, de lo aburrido que es estudiar, de los dolores articulares que tenemos por los excesos del deporte. Cuando nos quedamos solas Diana y yo porque Jana tiene que ir a trabajar, hablamos de lo que va a suponer cuando tenga la niña. la responsabilidad que es y la movida que va a ser. La entiendo en cierto modo pero es imposible que sepa lo que es, porque como dicen, tener un hijo lo cambia todo. La escucho con interés y me parece magnífica su actitud. No pensar en ello y dejar que las cosas vengan. Tiene toda la razón.


Tener un niño debe ser un cambio tremendo y debe dar miedo, pero lo bueno que tiene el ser humano es que somos capaces de adaptarnos a todo. Al principio puede que sea un cambio brutal, pero llegará un punto que lo vea lo más normal del mundo. Además en España tenemos la suerte de tener una familia que como norma general suele apoyarnos en todo lo que necesitamos, a pesar de no tener dinero.
Si pensamos las cosas demasiado puede que se nos venga todo encima y no queramos ni salir de casa por pensar en las cosas que podrían salir mal, lo que tenemos que hacer y las responsabilidades que tendremos que asumir, sin embargo, tampoco viviríamos. Estaríamos en una burbuja en la que todos los días serían igual y no disfrutaríamos la vida en todo su esplendor.
Es increíble lo que da de sí una tarde de calor africano.

lunes, 29 de junio de 2015

Optimismo en jabón

Soy consciente de que últimamente estoy siendo un rollo, que todo lo que hago es quejarme de la mala suerte que tengo por la lesión y de lo que me estoy perdiendo por no poder correr ni hacer nada. Reconozco que mis últimos artículos han dado un poco de penita y que no estaba nada inspirada, pero es que normalmente me inspiro haciendo deporte y si digo la verdad ni me apetecía escribir. 
Pues ayer, en un momento de debilidad me fui a la ducha. La ducha es para mi como consultar las cosas con la almohada. Me refresca y hace que mejore mi humor. La ducha es mi pequeño baño de optimismo con jabón. 
Estando en el agua empecé a pensar que si no puedo correr tampoco es el fin del mundo, si realmente lo deseo, cuando me recupere estaré a tope para empezar de cero y tal vez hacer las cosas con más cabeza y mejor de lo que he venido haciéndolo hasta ahora. Es una oportunidad para superar el reto de estar en baja forma y volver a cogerla. Sé que tal vez me cueste más por ser más mayor, pero añade dificultad al reto y hace interesante saber de lo que soy capaz. Los religiosos dicen que los caminos del señor son inescrutables y realmente es así (no se si los caminos del señor pero los mios parecen serlo) y yo prefiero decirlo de este modo "Nunca sabes lo que puede pasar" con paciencia y fortaleza todo llega, de un modo u otro. 



He decidido tomar las riendas y a  pesar del dolor de mi rodilla, elijo que no me afecte y me adaptaré a lo que sea. Si quiere decir que no voy a estar en septiembre entrenando pues estaré en octubre y si no en noviembre. Si no puedo entrar en el Samper por no poder hacer las pruebas pues entrenaré triatlón e iré a animar a mis compañeras y ya intentaré entrar en otro momento, o no. 
El mayor problema que veo es que en un mes tengo una media maratón en Dublín, pero creo que tengo que ir haciéndome a la idea de ir de mera espectadora y como soporte para Cris que si que la va a correr. El billete, hotel y carrera están pagados, pero voy a ver Dublín igualmente, corra o no, y voy a disfrutarlo al máximo. Está claro que me fastidiará no salir por el arco y estar corriendo al lado de Cris en su primera media maratón, pero aprovecharé para sacar fotos de su momento y animarla como ha hecho ella tantas veces. 
Todo en la vida acaba convirtiéndose en una lección y puede que esta sea mi lección de humildad para ver los toros desde la barrera por una vez y ser consciente de los sacrificios que hacen los demás por mi.

Además estoy animada por los comentarios de apoyo de todos mis amigos y familiares que al conocerme saben lo mal que lo estoy pasando. Muchas veces pienso lo afortunada que soy de contar con gente así en mi vida, algunos a los que ni me he ganado pero que están ahí pase lo que pase. Estoy encantada con su cariño y apoyo.
Muchas gracias.

lunes, 22 de junio de 2015

Bienvenido verano

Son las 8 de la tarde pero aún hace sol. He pasado la tarde descansando porque por la noche no he podido dormir bien por este maldito calor. Para ser sincera me tragué las 6 películas del maratón de Fast and Furious en Calle 13...pero ese es otro tema.
Como decía, a las 8 todavía hacía sol porque hoy empieza el verano oficialmente (esto está escrito el domingo, no el lunes que lo publico) y el calor es bastante sofocante, por lo que me bajo un rato a la piscina a que la perra se lo pase bien correteando por la parcela. Como hace tan buen día me acerco al agua y no puedo evitar meter los pies. Me sorprende la calidez de su tacto, al pasar el día al sol se ha templado y tiene una temperatura ideal, así que decido meterme. La sensación es súper relajante y aprovecho para mover las piernas y desplazarme flotando. La pierna mala no se queja pero tengo una ligera molestia que me dice que a pesar de que en principio mañana es mi última sesión de fisio, realmente no va a ser la última porque no veo que esté todavía a tope.
Me paso un rato en el agua con mi perra jugando con una pelota y corriendo de un lado para otro. Así es como debería ser siempre, con la mente en blanco, sin pensar demasiado las cosas y disfrutando de la sensación de estar. Solamente estar.
Noto como empieza a descender el sol porque se empieza a oscurecer el cielo. Me salgo de la piscina y miro al horizonte para ver como cruza lentamente la línea de la tierra para ir dejando paso a la oscuridad plagada de estrellas. Los pájaros van y vienen dándose prisa para volver a sus nidos y dejar paso al vuelo de los murciélagos, que aunque parezcan más feos, son igual de increíbles cuando vuelan.
Me envuelvo en la toalla y disfruto de la vista. Asia se acerca y me pide que le haga mimos por lo que cedo con gusto y como si mirase conmigo, nos quedamos absortas viendo atardecer.

Al día siguiente me despierto a las 7:30 para ir al fisio con la certeza de que no me va a decir que ya puedo correr, no siento que tenga la pierna recuperada. Me empieza a masajear y me dice que "casi pero no" me queda un pelín todavía y no puedo más que echar paciencia y esfuerzo para hacer los ejercicios que me mande. Lo que si puedo hacer es correr en la piscina así que esa misma mañana lo pruebo y en principio no me molesta nada. Hasta el viernes no tendré visita con la fisio así que todavía va a pasar una semana más sin correr, y ya van 4. 
En fin, paciencia y resignación es lo que nos queda. 

miércoles, 17 de junio de 2015

El punto más bajo

Llevo meses quejándome y con pensamientos negativos acerca de mi pierna, la maldita sobrecarga que llevo arrastrando desde casi Navidad y que todavía da sus últimos coletazos haciendo que mucha de la preparación que pensaba llevar para la Media Maratón de Dublín se esté echando a perder.
Ahora mismo he pasado de la frustración a la impotencia y casi el agobio. Llevo desde el día 19 de mayo sin hacer nada más que nadar un par de veces y andar. No he corrido nada de nada desde entonces, y en algo más de un mes me espera un viaje a Dublín en el que se espera que corra 21 kilómetros. Imagino que no habré perdido toda la preparación del año pero casi, noto las piernas flojas y sin músculo. Sobre todo me da miedo empezar a correr y que vuelva el dolor, aunque para eso se supone que me estoy levantando todos los días a las 7:40 para ir al fisio a que me hagan la rehabilitación.


Durante este mes me ha asaltado la tentación de trotar un poco para ver que tal, pero no lo he hecho por temor a que alargue la ya de por si lenta recuperación que estoy sufriendo. Así que toca esperar y aguantar. Como ya he terminado los exámenes esta semana voy a ir a nadar los días que pueda, sin pasarme porque los brazos se me cargan y no creo que sea muy bueno pasarme.
Ayer por la mañana después de ir a rehabilitación desayuné y me fui a nadar. Después comí y por la tarde noche hice pesas y abdominales. Todo de la parte superior del tronco, por supuesto, además de mis ejercicios para endurecer los músculos de las piernas que me han mandado. También me aseguré de estirar bien la pierna antes de irme a dormir, pero me habría encantado salir a correr en el frescor de la noche que sé no va a volver hasta octubre.
Además de todo esto, en septiembre me voy a presentar a unas pruebas para un equipo de fútbol 11 y aunque parezca que sí no queda nada para que llegue el día, y me aterroriza llegar en mala forma. Soy consciente de que no tengo mucha técnica ni mucho que aportar y que si tenía alguna probabilidad era por mi físico, así que sin eso no me queda nada. También cabe la posibilidad de que al llegar el momento, descubra que es en fútbol donde me hago daño y tenga que parar de entrenar.

En fin, como podéis ver este no es un artículo optimista y seguramente repita la mayoría de ideas que he ido poniendo en anteriores artículos, pero es lo que me está constantemente dando vueltas a la cabeza, y parece como si al escribirlo, parte de la angustia se fuese.
Sinceramente no espero que os haya gustado este post, pero espero que entendáis por el momento bajo que estoy pasando. Como dije en otro artículo, todo tiene sus consecuencias y en este caso, haber forzado durante los meses en los que no quise parar y descansar es lo que me está pasando factura ahora y tengo que asumir las consecuencias lo mejor que pueda.
Nos vemos pronto
Un saludo