lunes, 22 de junio de 2015

Bienvenido verano

Son las 8 de la tarde pero aún hace sol. He pasado la tarde descansando porque por la noche no he podido dormir bien por este maldito calor. Para ser sincera me tragué las 6 películas del maratón de Fast and Furious en Calle 13...pero ese es otro tema.
Como decía, a las 8 todavía hacía sol porque hoy empieza el verano oficialmente (esto está escrito el domingo, no el lunes que lo publico) y el calor es bastante sofocante, por lo que me bajo un rato a la piscina a que la perra se lo pase bien correteando por la parcela. Como hace tan buen día me acerco al agua y no puedo evitar meter los pies. Me sorprende la calidez de su tacto, al pasar el día al sol se ha templado y tiene una temperatura ideal, así que decido meterme. La sensación es súper relajante y aprovecho para mover las piernas y desplazarme flotando. La pierna mala no se queja pero tengo una ligera molestia que me dice que a pesar de que en principio mañana es mi última sesión de fisio, realmente no va a ser la última porque no veo que esté todavía a tope.
Me paso un rato en el agua con mi perra jugando con una pelota y corriendo de un lado para otro. Así es como debería ser siempre, con la mente en blanco, sin pensar demasiado las cosas y disfrutando de la sensación de estar. Solamente estar.
Noto como empieza a descender el sol porque se empieza a oscurecer el cielo. Me salgo de la piscina y miro al horizonte para ver como cruza lentamente la línea de la tierra para ir dejando paso a la oscuridad plagada de estrellas. Los pájaros van y vienen dándose prisa para volver a sus nidos y dejar paso al vuelo de los murciélagos, que aunque parezcan más feos, son igual de increíbles cuando vuelan.
Me envuelvo en la toalla y disfruto de la vista. Asia se acerca y me pide que le haga mimos por lo que cedo con gusto y como si mirase conmigo, nos quedamos absortas viendo atardecer.

Al día siguiente me despierto a las 7:30 para ir al fisio con la certeza de que no me va a decir que ya puedo correr, no siento que tenga la pierna recuperada. Me empieza a masajear y me dice que "casi pero no" me queda un pelín todavía y no puedo más que echar paciencia y esfuerzo para hacer los ejercicios que me mande. Lo que si puedo hacer es correr en la piscina así que esa misma mañana lo pruebo y en principio no me molesta nada. Hasta el viernes no tendré visita con la fisio así que todavía va a pasar una semana más sin correr, y ya van 4. 
En fin, paciencia y resignación es lo que nos queda. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario