miércoles, 17 de junio de 2015

El punto más bajo

Llevo meses quejándome y con pensamientos negativos acerca de mi pierna, la maldita sobrecarga que llevo arrastrando desde casi Navidad y que todavía da sus últimos coletazos haciendo que mucha de la preparación que pensaba llevar para la Media Maratón de Dublín se esté echando a perder.
Ahora mismo he pasado de la frustración a la impotencia y casi el agobio. Llevo desde el día 19 de mayo sin hacer nada más que nadar un par de veces y andar. No he corrido nada de nada desde entonces, y en algo más de un mes me espera un viaje a Dublín en el que se espera que corra 21 kilómetros. Imagino que no habré perdido toda la preparación del año pero casi, noto las piernas flojas y sin músculo. Sobre todo me da miedo empezar a correr y que vuelva el dolor, aunque para eso se supone que me estoy levantando todos los días a las 7:40 para ir al fisio a que me hagan la rehabilitación.


Durante este mes me ha asaltado la tentación de trotar un poco para ver que tal, pero no lo he hecho por temor a que alargue la ya de por si lenta recuperación que estoy sufriendo. Así que toca esperar y aguantar. Como ya he terminado los exámenes esta semana voy a ir a nadar los días que pueda, sin pasarme porque los brazos se me cargan y no creo que sea muy bueno pasarme.
Ayer por la mañana después de ir a rehabilitación desayuné y me fui a nadar. Después comí y por la tarde noche hice pesas y abdominales. Todo de la parte superior del tronco, por supuesto, además de mis ejercicios para endurecer los músculos de las piernas que me han mandado. También me aseguré de estirar bien la pierna antes de irme a dormir, pero me habría encantado salir a correr en el frescor de la noche que sé no va a volver hasta octubre.
Además de todo esto, en septiembre me voy a presentar a unas pruebas para un equipo de fútbol 11 y aunque parezca que sí no queda nada para que llegue el día, y me aterroriza llegar en mala forma. Soy consciente de que no tengo mucha técnica ni mucho que aportar y que si tenía alguna probabilidad era por mi físico, así que sin eso no me queda nada. También cabe la posibilidad de que al llegar el momento, descubra que es en fútbol donde me hago daño y tenga que parar de entrenar.

En fin, como podéis ver este no es un artículo optimista y seguramente repita la mayoría de ideas que he ido poniendo en anteriores artículos, pero es lo que me está constantemente dando vueltas a la cabeza, y parece como si al escribirlo, parte de la angustia se fuese.
Sinceramente no espero que os haya gustado este post, pero espero que entendáis por el momento bajo que estoy pasando. Como dije en otro artículo, todo tiene sus consecuencias y en este caso, haber forzado durante los meses en los que no quise parar y descansar es lo que me está pasando factura ahora y tengo que asumir las consecuencias lo mejor que pueda.
Nos vemos pronto
Un saludo

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