Pues ayer, en un momento de debilidad me fui a la ducha. La ducha es para mi como consultar las cosas con la almohada. Me refresca y hace que mejore mi humor. La ducha es mi pequeño baño de optimismo con jabón.
Estando en el agua empecé a pensar que si no puedo correr tampoco es el fin del mundo, si realmente lo deseo, cuando me recupere estaré a tope para empezar de cero y tal vez hacer las cosas con más cabeza y mejor de lo que he venido haciéndolo hasta ahora. Es una oportunidad para superar el reto de estar en baja forma y volver a cogerla. Sé que tal vez me cueste más por ser más mayor, pero añade dificultad al reto y hace interesante saber de lo que soy capaz. Los religiosos dicen que los caminos del señor son inescrutables y realmente es así (no se si los caminos del señor pero los mios parecen serlo) y yo prefiero decirlo de este modo "Nunca sabes lo que puede pasar" con paciencia y fortaleza todo llega, de un modo u otro.
He decidido tomar las riendas y a pesar del dolor de mi rodilla, elijo que no me afecte y me adaptaré a lo que sea. Si quiere decir que no voy a estar en septiembre entrenando pues estaré en octubre y si no en noviembre. Si no puedo entrar en el Samper por no poder hacer las pruebas pues entrenaré triatlón e iré a animar a mis compañeras y ya intentaré entrar en otro momento, o no.
El mayor problema que veo es que en un mes tengo una media maratón en Dublín, pero creo que tengo que ir haciéndome a la idea de ir de mera espectadora y como soporte para Cris que si que la va a correr. El billete, hotel y carrera están pagados, pero voy a ver Dublín igualmente, corra o no, y voy a disfrutarlo al máximo. Está claro que me fastidiará no salir por el arco y estar corriendo al lado de Cris en su primera media maratón, pero aprovecharé para sacar fotos de su momento y animarla como ha hecho ella tantas veces.
Todo en la vida acaba convirtiéndose en una lección y puede que esta sea mi lección de humildad para ver los toros desde la barrera por una vez y ser consciente de los sacrificios que hacen los demás por mi.
Además estoy animada por los comentarios de apoyo de todos mis amigos y familiares que al conocerme saben lo mal que lo estoy pasando. Muchas veces pienso lo afortunada que soy de contar con gente así en mi vida, algunos a los que ni me he ganado pero que están ahí pase lo que pase. Estoy encantada con su cariño y apoyo.
Muchas gracias.

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