miércoles, 29 de julio de 2015
Receta de Oat Meal Como preparar
Yo lo he hecho con leche chocolateada, pero se puede hacer con cualquier leche, añadir miel, plátano troceado... lo que más os guste y que creáis que pega con la receta.
¡Espero que os guste!
Medio maratón Dublín (nos vamos!)
martes, 21 de julio de 2015
Último esfuerzo
Evidentemente hacemos esto porque queremos y nos gusta, pero hay que reconocer que hay veces que no te apetece entrenar. Si a eso le sumamos el calor húmedo que predomina esta mañana hay que decirlo, no tenemos ninguna gana de correr. Aún así no decimos nada al respecto y nos vestimos con cara de sueño, nos colocamos los pantalones de correr, la camiseta y preparamos los relojes y música. Meto en una mochila agua y aquarius, además de un plátano y unos geles que vamos a usar durante la media.
No se si estaréis muy enterados de cómo va el tema de los geles, pero cuando llevas más de una hora corriendo, el cuerpo empieza a pedir cosas, agua sobre todo, pero también algo de azúcar para el cerebro. Yo compro unos del Decathlon que tienen glucosa e hidratos de carbono y los suelo llevar para animarme, como premio cuando llevo ya unos 10 kilómetros. Si empezáis a correr no es necesario tomar geles, pero cuando corres algo más (en mi opinión) no está de más ayudar al organismo un poco. Eso si, nunca comáis nada que no hayáis probado con anterioridad. Cuando corres durante tanto tiempo también el estómago se pone raro, y si le metes algo a lo que no está acostumbrado ya puedes ir buscando un baño...
En fin, que cuando llegamos al paseo marítimo donde vamos a correr perdemos muchísimo tiempo en encontrar dónde aparcar. Cuando empezamos a correr han pasado las 12 de la mañana y empieza a hacer verdadero calor.
Como siempre que empezamos a correr al principio vamos bien, a gusto incluso. Llegando al kilómetro 14 las cosas se tuercen y empiezan los dolores, las dudas, la sed, el calor horroroso. Poco a poco, muy poco a poco, pasan los kilómetros y parecemos dos muertas vivientes tratando de sobrevivir, casi arrastrándonos. Así nos sentimos por dentro, pero por fuera parecemos unas corredoras más. Miro los otros corredores con los que nos cruzamos y me pregunto si se sentirán así y cuántos kilómetros llevarán. Nunca hay que juzgar a un corredor porque no sabes de dónde viene y a dónde va.
Entre Cris y yo no hay más que medias palabras a causa del esfuerzo, no podemos hablar largo y tendido de lo que pensamos o lo que estamos sintiendo, pero no hace falta, sólo con mirarnos podemos entender por lo que está pasando la otra y en cierto modo nos compadecemos. Seguramente no queremos saber lo que está pasando la otra, si lo pasa peor o mejor es indiferente, no sirve para nada, no nos va a hacer correr más o menos. Hay que reservar energía y tratar de llegar a ese punto en el horizonte en el que por fin se cumplan los 18 kilómetros.
Cris tiene dolores en el glúteo derecho y tenemos que parar 2 veces para que estire. Agradezco enormemente esos parones porque aprovecho para estirar mi lesión que aunque ya está bastante superada, aún me da algún problema en momentos en los que la cargo mucho.
He de decir que estoy gratamente sorprendida con el avance de Cris en cuanto a la cabeza. Siempre he dicho que mi secreto para correr tanto tiempo y parecer que estoy bien es la cabeza, tengo una cabeza que me empuja a seguir, me motiva. Pues Cris tenía el problema de arrastrar su cabeza, no le ayuda nada, es más le tira para atrás de vez en cuando. Sin embargo, estos días me he dado cuenta del enorme avance que ha tenido en cuanto a no parar a pesar del dolor y cansancio. No se si ha cambiado la cabeza o tiene otra fuerza que tira de cabeza y cuerpo, el corazón. Tiene muchísimo mérito, mucho más que el mio. Si yo no tuviese la cabeza fuerte me derrumbaría a la mínima y no se si habría llegado hasta aquí, así que Cris: ¡Ole tus huevos!
En fin, que no me enrollo más y os diré que acabamos bien y por la tarde nos fuimos al barco con mis padres y nos bañamos en el mar ¡ole!
Un saludo
martes, 14 de julio de 2015
El paseo
Son las 9 de la mañana y me despierto en la cama totalmente tapada con una sabana y una manta. Estoy en Galicia y a pesar de hacer más calor que otros años, por las noches se puede dormir muy bien y disfrutar del frescor de la mañana. Hoy es un día especial para las dos. Para Cris es el día que pondrá a prueba la resistencia de sus piernas y su mente para correr 18 kilómetros. Mucha más distancia de la que ha corrido nunca. Para mi porque hace casi dos meses que no corro de modo habitual y me he propuesto retomar los entrenamientos para la media maratón al nivel al que está Cris. Es importante que arriesgue un poco ahora porque tengo que comprobar que ni pierna funciona correctamente y sobre todo se recupera bien. Si quiero correr en Dublín tengo que probarme ahora, si no sale bien, tendré que plantearme no correr la media.
Cuando terminamos de desayunar comenzamos a hablar de los planes de la mañana, dónde vamos a correr, lo que vamos a llevar y demás. Se nota un poco de nervios en las dos. Nos aseguramos de ir al baño para evitar cualquier contratiempo gastrointestinal que puede echar a perder el entrenamiento. Me pongo especialmente nerviosa porque la última vez que intenté correr una distancia larga tuve que volver a casa por tener el estómago como una carraca. El camino de vuelta fue horrible por la necesidad de ir al baño y la decepción de no haber podido controlar mi malestar. Me preocuparía mucho que hoy pasase igual.
Nos metemos en el coche con las ganas y los nervios previos a un gran evento. No hablamos durante el camino ni escuchamos la radio. Estamos concentradas. Cuando aparcamos nos bajamos y decimos tonterías con una risita histérica. Cojo la GoPro para grabar el camino y descubro que no tiene metida la tarjeta SD. "Es genial, muy inteligente"
Nos hacemos una foto antes de comenzar y nos deseamos suerte con la mirada. Comenzamos a correr por el paseo marítimo de a Coruña. Hemos elegido este sitio por ser un camino largo y agradable en el que no vamos a tener que preocuparnos por hacia donde ir. Seguimos el camino y listo. El único problema es que es domingo y hace bueno, lo que significa que hay gente por todos sitios.
Avanzamos entre la gente con un ritmo que yo llamo "mierdoso" pero que es ideal para aguantar bien mucha distancia. Es mejor no fijarse e ir relajado al principio, que tenemos mucho por delante.
Los kilómetros pasan lentamente y yo trato de entretenerme con el paisaje y la música que llevo. Hablamos muy de vez en cuando por temor al flato, pero a medida que vamos estando más confiadas nos permitimos empezar a hacer bromas y comentarios de las cosas que vemos. Hay un momento en el que me siento muy bien a pesar de llevar 10 kilómetros y bromeo diciendo "ya está, ya he calentado, ahora vamos a correr en serio". Sin embargo cuando llegamos al kilómetro 14 empiezo a mirar el reloj demasiado a menudo. Mi cabeza empieza a decirme "¿y si no lo consigues? Te vas a tener que parar" Se lo comento a Cris y comienza a animarme. Claramente está más fuerte que yo y su cuerpo más preparado. Me alegro por ella, y aunque llega un punto que no necesito que me diga nada porque estoy en mi mundo, la dejo seguir animandome porque es una forma de que se anime también ella.
En el kilómetro 16 mi pierna me empieza a decir "que te jodan, yo no quiero correr perra" y se me encasquilla cuando trato de lanzar la zancada, pero paso de ella y continúo. Miro a lo lejos y veo que aún queda y me da otro bajón "no voy a llegar". De reojo veo a Cris que mira a lo lejos y piensa lo mismo que yo. "No mires a lo lejos, es peor. Mira el suelo de delante y nada más, paso a paso" Me hace caso y seguimos.
"Realmente no pasaría nada si ahora me parase porque tengo excusa" dice mi cabeza y me contesto "Ni de coña, para 2 kilómetros que me quedan aunque llegue cojeando".
Los metros pasan muy lentamente y vemos como nos acercamos al final de lo 18 kilómetros. Estoy odiando correr y quiero bañarme en agua, odio correr, odio correr,odio correr. ..pip pip pip Suena el reloj indicando que hemos llegado. Lo hemos hecho. Ya está. La sensación de superación es extraordinaria. Quiero saltar pero las piernas no responden.
Chocamos las manos y nos hacemos una foto de victoria.
Amo correr
jueves, 9 de julio de 2015
Noches de caloret
Mientras vamos hacia la puerta nos miramos con cara de "uff" pero no decimos nada, nos colocamos los auriculares y salimos por la puerta.
En la calle no hace nada de fresco a pesar de que no está el sol. El viento que corre es cálido pero soportable. Cuando nuestros relojes se ponen en marcha nosotras hacemos lo propio y comenzamos a trotar. La ruta la elegimos a medida que avanzamos, si hay un semáforo en rojo cambiamos a la ruta que tenemos abierta. Ya empiezo a hacer cuestas arriba y abajo, abajo y arriba, aunque con precaución. Hoy tocan 5 kilómetros y decidimos pasar por un parque cerca de casa. Cuando pasamos entre las plantas notamos algo de brisa fresca. Son las plantas respirando, soplándonos para que no tengamos calor, animando nuestra carrera y haciendo que sonriamos con cara de alivio.
Cuando estamos casi a la mitad tenemos que parar por culpa del flato. Estamos las dos dobladas intentando que se nos pase, tratando de eructar (lo siento pero es así) y medio riéndonos de las pintas que tenemos. Al poco reanudamos la marcha, aún con flato pero soportable.
Terminamos llegando a casa y realizando unos ejercicios de potencia de piernas que he marcado para hacer los miércoles. Estoy encantada con mi pierna que no dice nada y me sigue allá donde la llevo.
Querría hacer un breve inciso para animar y apoyar a la gente que empieza a correr ahora. Me parece admirable aquellas personas que empezáis sin más apoyo y compañía que la vuestra. Quiero que sepáis que me tenéis ahí para lo que queráis y que no os sintáis ridículas ni juzgadas cuando salgáis a correr. No dejéis de hacer lo que hacéis porque penséis que os estarán mirando y pensando "pero esa tia qué hace corriendo". Para empezar no creo que nadie juzgue a alguien que tiene dos ovarios para salir a correr, y si lo hay será alguien tan triste que no merece la pena ni pararse a pensar en ello. Los que estamos enganchados a correr cuando vemos a alguien que no tiene físico de corredor pero está ahí dándolo todo, no podemos sentir más que admiración. Todos hemos empezado en algún momento y hemos estado ahí. Se suele decir que nadie nace sabiendo, pero desde luego nadie nace corriendo.
Así que ¡vamos ahí a darlo todo!
Un besote para mis gatetes que me leen.
(por cierto sois mis gatetes porque sois mis cuatro gatos, pero sois mioooos)
lunes, 6 de julio de 2015
8 kilómetros
El domingo me levante con muy buen animo y sin dolor en la pierna. Se está disolviendo por momentos. Aún así soy precavida y me dedico siempre que puedo a estirar bien las piernas y cualquier zona que note un poco sobrecargada.
Como hacía mucho calor para cualquier cosa y nos hacen falta biquinis para el veranito, nos fuimos a comprar. Como andamos mucho la rodilla se me quejó un pelín, pero he optado por ignorarla. Si no es un dolor que me haga sentarme es que puedo seguir, y al final se me acaba quitando.
A causa del terrible calor del domingo tuvimos que esperar a las 11 de la noche para salir a correr. No me gusta mucho salir a esa hora porque las calles están vacías, no veo un pimiento sin lentillas y no se nos ve a nosotras, pero en cuanto empezamos a correr me animé. Las piernas me iban genial, el calor era menos agobiante que durante el día y realmente había bastante gente en la calle como para no sentir el peligro de ser atacada tras cada esquina. Además, al ser dos creo que es más díficil que nos pase algo. De todas formas fuimos todo el rato por la calle, con luz y tránsito de gente que estaba terminando de cenar en las terracitas del barrio.
Cada vez que pasábamos por un bar con terraza me daban unas ganas tremendas de sentarme y beberme una caña, pero claro, son fantasías que tienes cuando estás haciendo un esfuerzo muy grande.
Mi meta era hacer 8 kilómetros, y si me veía muy bien acompañar a Cris que tenía que hacer 12 kilómetros como parte del plan de entrenamiento para la media maratón. El problema fue que elegimos una ruta con mucha cuesta arriba y cuesta abajo, por lo que mis piernas se resintieron más y al llegar al kilómetro 7 ya sabía que no llegaría al 12. Así que me separé de Cris, terminé de correr y estiré mientras ella hacía la machada de los 12 a 35 grados de temperatura. Cuando terminé de correr tenía una mezcla de sentimientos, entre dolor, frustración y esperanza. Por un lado me dolían las piernas en zonas que hacía mucho que no me habían dolido por la falta de entrenamiento. Por otro lado sentía frustración por notar cómo no podría haber seguido corriendo a pesar de empeñarme y lo que es peor, seguramente si hubiese seguido no habría acabado bien. Sin embargo también me sentí esperanzada por el hecho de que ayer me costará mucho terminar 5 kilómetros y hoy al llegar los 5 todavía quisiese seguir corriendo.
El dilema en el que me encuentro ahora es que si quiero hacer la media maratón de Dublín y acabar mas o menos bien, ahora tengo que forzar un poco y arriesgar. Si fuerzo un poco y mis piernas me responden significa que puedo llegar a tiempo a la competición. Si me duelen las piernas tengo que ir haciéndome a la idea de no poder terminar.
Hoy lunes me siento bien, no me duele la pierna especialmente. Me duelen las piernas pero porque las estoy volviendo a ejercitar con movimientos que hacía tiempo que no hacían. Estoy volcada con los estiramientos y cuidado de mis herramientas para llegar a la media maratón lo mejor posible.
Ya queda nada para el 2 de agosto y estoy cada vez más cerca de poder terminarla. ¡Toma!
Muchas gracias por leerme y ver mi Canal de Youtube.
Un saludo a todos mis gatetes lectores.
¡Os quiero!
