martes, 14 de julio de 2015

El paseo

Son las 9 de la mañana y me despierto en la cama totalmente tapada con una sabana y una manta. Estoy en Galicia y a pesar de hacer más calor que otros años, por las noches se puede dormir muy bien y disfrutar del frescor de la mañana. Hoy es un día especial para las dos. Para Cris es el día que pondrá a prueba la resistencia de sus piernas y su mente para correr 18 kilómetros. Mucha más distancia de la que ha  corrido nunca. Para mi porque hace casi dos meses que no corro de modo habitual y me he propuesto retomar los entrenamientos para la media maratón al nivel al que está Cris. Es importante que arriesgue un poco ahora porque tengo que comprobar que ni pierna funciona correctamente y sobre todo se recupera bien. Si quiero correr en Dublín tengo que probarme ahora, si no sale bien, tendré que plantearme no correr la media.
Cuando terminamos de desayunar comenzamos a hablar de los planes de la mañana, dónde vamos a correr, lo que vamos a llevar y demás. Se nota un poco de nervios en las dos. Nos aseguramos de ir al baño para evitar cualquier contratiempo gastrointestinal que puede echar a perder el entrenamiento. Me pongo especialmente nerviosa porque la última vez que intenté correr una distancia larga tuve que volver a casa por tener el estómago como una carraca. El camino de vuelta fue horrible por la necesidad de ir al baño y la decepción de no haber podido controlar mi malestar. Me preocuparía mucho que hoy pasase igual.
Nos metemos en el coche con las ganas y los nervios previos a un gran evento. No hablamos durante el camino ni escuchamos la radio. Estamos concentradas. Cuando aparcamos nos bajamos y decimos tonterías con una risita histérica. Cojo la GoPro para grabar el camino y descubro que no tiene metida la tarjeta SD. "Es genial, muy inteligente"
Nos hacemos una foto antes de comenzar y nos deseamos suerte con la mirada. Comenzamos a correr por el paseo marítimo de a Coruña. Hemos elegido este sitio por ser un camino largo y agradable en el que no vamos a tener que preocuparnos por hacia donde ir. Seguimos el camino y listo. El único problema es que es domingo y hace bueno, lo que significa que hay gente por todos sitios.
Avanzamos entre la gente con un ritmo que yo llamo "mierdoso" pero que es ideal para aguantar bien mucha distancia. Es mejor no fijarse e ir relajado al principio, que tenemos mucho por delante.
Los kilómetros pasan lentamente y yo trato de entretenerme con  el paisaje y la música que llevo. Hablamos muy de vez en cuando por temor al flato, pero a medida que vamos estando más confiadas nos permitimos empezar a hacer bromas y comentarios de las cosas que vemos. Hay un momento en el que me siento muy bien a pesar de llevar 10 kilómetros y bromeo diciendo "ya está,  ya he calentado, ahora vamos a correr en serio". Sin embargo cuando llegamos al kilómetro 14 empiezo a mirar el reloj demasiado a menudo. Mi cabeza empieza a decirme "¿y si no lo consigues?  Te vas a tener que  parar" Se lo comento a Cris y comienza a animarme. Claramente está más fuerte que yo y su cuerpo más preparado. Me alegro por ella, y aunque llega un punto que no necesito que me diga nada porque estoy en mi mundo, la dejo seguir animandome porque es una forma de que se anime también ella.
En el kilómetro 16 mi pierna me empieza a decir "que te jodan,  yo no quiero correr perra" y se me encasquilla cuando trato de lanzar la zancada, pero paso de ella y continúo. Miro a lo lejos y veo que aún queda y me da otro bajón "no voy a llegar". De reojo veo a Cris que mira a lo lejos y piensa lo mismo que yo. "No mires a lo lejos, es peor. Mira el suelo de delante y nada más,  paso a paso" Me hace caso y seguimos.
"Realmente no pasaría nada si ahora me parase porque tengo excusa" dice mi cabeza y me contesto "Ni de coña, para 2 kilómetros que me quedan aunque llegue cojeando".
Los metros pasan muy lentamente y vemos como nos acercamos al final de lo 18 kilómetros. Estoy odiando correr y quiero bañarme en agua, odio correr, odio correr,odio correr. ..pip pip pip Suena el reloj indicando que hemos llegado. Lo hemos hecho. Ya está. La sensación de superación es extraordinaria. Quiero saltar pero las piernas no responden.
Chocamos las manos y nos hacemos una foto de victoria.
Amo correr

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