Bueno. bueno. bueno, parece que la cosa va mejorando por momentos. El sábado me animé a correr 5 kilómetros con Cris y a pesar de pasarlas canutas (por no decir algo más feo) acabé. Eso si, me dolió la rodilla un poco, el calor me aplastó la ilusión y se me puso una mala leche de espanto. En parte por el calor, en parte por darme cuenta de que he perdido muchísimo físico. Después de correr estuvimos un buen rato estirando y metí las piernas en la piscina.
El domingo me levante con muy buen animo y sin dolor en la pierna. Se está disolviendo por momentos. Aún así soy precavida y me dedico siempre que puedo a estirar bien las piernas y cualquier zona que note un poco sobrecargada.
Como hacía mucho calor para cualquier cosa y nos hacen falta biquinis para el veranito, nos fuimos a comprar. Como andamos mucho la rodilla se me quejó un pelín, pero he optado por ignorarla. Si no es un dolor que me haga sentarme es que puedo seguir, y al final se me acaba quitando.
A causa del terrible calor del domingo tuvimos que esperar a las 11 de la noche para salir a correr. No me gusta mucho salir a esa hora porque las calles están vacías, no veo un pimiento sin lentillas y no se nos ve a nosotras, pero en cuanto empezamos a correr me animé. Las piernas me iban genial, el calor era menos agobiante que durante el día y realmente había bastante gente en la calle como para no sentir el peligro de ser atacada tras cada esquina. Además, al ser dos creo que es más díficil que nos pase algo. De todas formas fuimos todo el rato por la calle, con luz y tránsito de gente que estaba terminando de cenar en las terracitas del barrio.
Cada vez que pasábamos por un bar con terraza me daban unas ganas tremendas de sentarme y beberme una caña, pero claro, son fantasías que tienes cuando estás haciendo un esfuerzo muy grande.
Mi meta era hacer 8 kilómetros, y si me veía muy bien acompañar a Cris que tenía que hacer 12 kilómetros como parte del plan de entrenamiento para la media maratón. El problema fue que elegimos una ruta con mucha cuesta arriba y cuesta abajo, por lo que mis piernas se resintieron más y al llegar al kilómetro 7 ya sabía que no llegaría al 12. Así que me separé de Cris, terminé de correr y estiré mientras ella hacía la machada de los 12 a 35 grados de temperatura. Cuando terminé de correr tenía una mezcla de sentimientos, entre dolor, frustración y esperanza. Por un lado me dolían las piernas en zonas que hacía mucho que no me habían dolido por la falta de entrenamiento. Por otro lado sentía frustración por notar cómo no podría haber seguido corriendo a pesar de empeñarme y lo que es peor, seguramente si hubiese seguido no habría acabado bien. Sin embargo también me sentí esperanzada por el hecho de que ayer me costará mucho terminar 5 kilómetros y hoy al llegar los 5 todavía quisiese seguir corriendo.
El dilema en el que me encuentro ahora es que si quiero hacer la media maratón de Dublín y acabar mas o menos bien, ahora tengo que forzar un poco y arriesgar. Si fuerzo un poco y mis piernas me responden significa que puedo llegar a tiempo a la competición. Si me duelen las piernas tengo que ir haciéndome a la idea de no poder terminar.
Hoy lunes me siento bien, no me duele la pierna especialmente. Me duelen las piernas pero porque las estoy volviendo a ejercitar con movimientos que hacía tiempo que no hacían. Estoy volcada con los estiramientos y cuidado de mis herramientas para llegar a la media maratón lo mejor posible.
Ya queda nada para el 2 de agosto y estoy cada vez más cerca de poder terminarla. ¡Toma!
Muchas gracias por leerme y ver mi Canal de Youtube.
Un saludo a todos mis gatetes lectores.
¡Os quiero!

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