martes, 21 de julio de 2015

Último esfuerzo

El día se despierta plomizo y con el ambiente mi humor se contagia, haciendo que me pase toda la mañana con cara de sueño y el ceño fruncido. Preparamos el desayuno con pocas ganas sabiendo que hoy es el día que vamos a pasarlo mal, vamos a tener que hacer un último esfuerzo para completar el entrenamiento de cara a la media maratón de Dublín. Hoy es el último día que tenemos que hacer 18 kilómetros.
Evidentemente hacemos esto porque queremos y nos gusta, pero hay que reconocer que hay veces que no te apetece entrenar. Si a eso le sumamos el calor húmedo que predomina esta mañana hay que decirlo, no tenemos ninguna gana de correr. Aún así no decimos nada al respecto y nos vestimos con cara de sueño, nos colocamos los pantalones de correr, la camiseta y preparamos los relojes y música. Meto en una mochila agua y aquarius, además de un plátano y unos geles que vamos a usar durante la media.
No se si estaréis muy enterados de cómo va el tema de los geles, pero cuando llevas más de una hora corriendo, el cuerpo empieza a pedir cosas, agua sobre todo, pero también algo de azúcar para el cerebro. Yo compro unos del Decathlon que tienen glucosa e hidratos de carbono y los suelo llevar para animarme, como premio cuando llevo ya unos 10 kilómetros. Si empezáis a correr no es necesario tomar geles, pero cuando corres algo más (en mi opinión) no está de más ayudar al organismo un poco. Eso si, nunca comáis nada que no hayáis probado con anterioridad. Cuando corres durante tanto tiempo también el estómago se pone raro, y si le metes algo a lo que no está acostumbrado ya puedes ir buscando un baño...
En fin, que cuando llegamos al paseo marítimo donde vamos a correr perdemos muchísimo tiempo en encontrar dónde aparcar. Cuando empezamos a correr han pasado las 12 de la mañana y empieza a hacer verdadero calor.
Como siempre que empezamos a correr al principio vamos bien, a gusto incluso. Llegando al kilómetro 14 las cosas se tuercen y empiezan los dolores, las dudas, la sed, el calor horroroso. Poco a poco, muy poco a poco, pasan los kilómetros y parecemos dos muertas vivientes tratando de sobrevivir, casi arrastrándonos. Así nos sentimos por dentro, pero por fuera parecemos unas corredoras más. Miro los otros  corredores con los que nos cruzamos y me pregunto si se sentirán así y cuántos kilómetros llevarán. Nunca hay que juzgar a un corredor porque no sabes de dónde viene y a dónde va.
Entre Cris y yo no hay más que medias palabras a causa del esfuerzo, no podemos hablar largo y tendido de lo que pensamos o lo que estamos sintiendo, pero no hace falta, sólo con mirarnos podemos entender por lo que está pasando la otra y en cierto modo nos compadecemos. Seguramente no queremos saber lo que está pasando la otra, si lo pasa peor o mejor es indiferente, no sirve para nada, no nos va a hacer correr más o menos. Hay que reservar energía y tratar de llegar a ese punto en el horizonte en el que por fin se cumplan los 18 kilómetros.
Cris tiene dolores en el glúteo derecho y tenemos que parar 2 veces para que estire. Agradezco enormemente esos parones porque aprovecho para estirar mi lesión que aunque ya está bastante superada, aún me da algún problema en momentos en los que la cargo mucho.

He de decir que estoy gratamente sorprendida con el avance de Cris en cuanto a la cabeza. Siempre he dicho que mi secreto para correr tanto tiempo y parecer que estoy bien es la cabeza, tengo una cabeza que me empuja a seguir, me motiva. Pues Cris tenía el problema de arrastrar su cabeza, no le ayuda nada, es más le tira para atrás de vez en cuando. Sin embargo, estos días me he dado cuenta del enorme avance que ha tenido en cuanto a no parar a pesar del dolor y cansancio. No se si ha cambiado la cabeza o tiene otra fuerza que tira de cabeza y cuerpo, el corazón. Tiene muchísimo mérito, mucho más que el mio. Si yo no tuviese la cabeza fuerte me derrumbaría a la mínima y no se si habría llegado hasta aquí, así que Cris: ¡Ole tus huevos!


En fin, que no me enrollo más y os diré que acabamos bien y por la tarde nos fuimos al barco con mis padres y nos bañamos en el mar ¡ole!

Un saludo

No hay comentarios:

Publicar un comentario