martes, 27 de enero de 2015
Dia 1 El comienzo
lunes, 26 de enero de 2015
Fruityday
Hoy he empezado mi dieta de frutas, verduras y demás cosas sanas.
Nada más levantarme me he pesado en ropa interior y para mi sorpresa no había engordado tanto como creía, 58,7 que dentro de mis oscilaciones es normal. A pesar de todo, dado que mis músculos parecen estar rebelandose contra mí, mi objetivo para antes de que llegue el verano es alcanzar los 55 kilos. Si, puede que sea una meta un poco radical, por que a pesar de que son solo 3 o 4 kilos, ya he pesado eso y estaba bastante chupada, pero considero que si consigo bajar hasta ese peso a base de fruta, cuando me recupere de mis lesiones podré ejercitarme para estar fibrosa y no como un torete.
No digo que no quiera estar fuerte, pero no quiero tener que comprarme ropa más grande para meter mis grandiosos músculos. Además, me parece más fácil que estando un poco más delgada ejercite los músculos comiendo proteínas para regenerarlos y consiga tonificarlos como yo quiero que desde un peso más elevado que la tendencia sería a ensanchar. Espero también que al pesar menos, los músculos tengan que soportar menos carga y por tanto no me dolerán ni se sobrecargarán.
P.D: si he cometido algún error gramatical u ortográfico perdonadme porque no he repasado el artículo que estoy muuuuy ocupada.
martes, 20 de enero de 2015
Cambio de rutina
He decidido que no, que corro porque me gusta y porque quiero. Es de las pocas cosas que hago en las que no tengo que rendir cuentas a nadie, sólo a mi, y por tanto, no me apetece que se convierta en una obligación. No quiere decir que haya entrado en una crisis ni nada de eso, sino que prefiero no correr cuando no tengo tiempo o mi cuerpo me está avisando de que está a punto de llegar a su límite de desgaste. Y es que eso es lo que parece que me está diciendo, porque hay dolores que estoy experimentando que no había experimentado antes, y que no se me van al moverme, van a peor. Como ya conté en el artículo anterior, terminé cojeando de dolor y me costó mucho recuperarme. Reconozco que ahí me pasé de bestia y al llevar 3 kilómetros con dolor debería haberme vuelto a casa como una niña buena, pero el vicio es lo que tiene, que te nubla la razón.
Con todo esto lo que quiero decir es que seguramente no me vendría mal un descanso de tanta burrada que hago y aprovechando los exámenes cambiar un poco mi rutina. Hoy por ejemplo, que tengo que hacer 12 kilómetros, como tengo los dos glúteos cargados y el pie con un amago de fascitis plantar, pues voy a hacer los 12 kilómetros en bici estática. No tiene que ver un ejercicio con otro, pero al menos puedo continuar entrenando cardio sin tener que cargar las zonas que me duelen. También aprovecharé estas semanas para ir al gimnasio a darle un poco al core y los musculitos de arriba que los tengo abandonados a los pobres. Otro día haré natación, que aunque me quita mucho tiempo, me viene muy bien para descargar un poco tanta sobrecarga.
La moraleja de todo esto es que aunque te guste mucho hacer algo, si te fuerzas demasiado, acabarás cogiendo manía a todo y perderás la afición. Por tanto, un cambio de rutina de vez en cuando no viene mal para desconectar y retomar con más ganas aún.
viernes, 16 de enero de 2015
Carrerita matutina
A pesar de que no me gusta mucho jugar con chicos porque son muy burros y competitivos, la verdad es que se portaron bastante bien, y aunque no entraron fuerte, tampoco nos pasaron ni media ya que no desaprovechaban nuestros fallos para quitarnos el balón o regatearnos sin piedad. Personalmente agradezco ese tipo de comportamientos porque, por un lado no me hacen sentir malísima porque me dejan jugar y significa que no soy un peligro para ellos, y por otro, es la forma más rápida de aprender. Mañana tenemos un partido duro, porque las rivales son fuertes y tienen una delantera que es buenísima, y creo que la práctica con estos chicos nos va a venir bien para ponernos en mentalidad de competitividad.
Salimos a la calle y empezamos a trotar. Parecemos dos abuelillas porque entre su espalda, mis dedos de los pies y que hace un frío que pela vamos como encogidas. Si, me duelen los dedos del pie izquierdo, no sé por qué ni quiero saberlo, solo quiero que los dolores me dejen en paz.
Cuando estamos por el kilómetro 3 tenemos que parar porque me duele mucho un glúteo y tengo que estirarlo. Y encima me he quedado sin música porque se me olvidó cargar el MP3 y se apagó a las dos canciones. Vuelvo a agradecer la presencia de Cris porque si no fuese por ella ya me habría vuelto a casa con la cabeza baja y sensación de fracaso.
A pesar de que lo estiro bien, no se me quita el dolor de glúteo en toda la salida, y cuando paramos de correr tengo que llegar a casa cojeando y agarrada a Cris por el dolor. En casa estiro a conciencia pero el dolor continúa.
Ya veremos mañana como estoy pero tengo todo el día para estirar y darme masajes. Es muy dura la vida del deportista popular...
¡Feliz fin de semana a todos!
jueves, 15 de enero de 2015
Enero
Últimamente me esta costando escribir todos los días porque no doy a basto.
Tengo los exámenes a la vuelta de la esquina y aunque los llevo bien me gustaría llevarlos genial y si me pongo a escribir tengo la impresión de estar perdiendo el tiempo. Es por eso que en enero y mitad de febrero escribiré un artículo por semana para no escribir sobre cualquier cosa para quitarme el artículo y hacer escritos aburridos y malos. No digo que los otros fuesen Buenos, pero a mi me gustaban, y si me forzase a escribir todos los días dejarían de gustarme. Además, tampoco sabría de que escribir porque lo que hago básicamente es estar en mi habitación estudiando. Es un rollo pero es lo que toca. Seguiré entrenando y haciendo cosas pero tendré el tiempo justo para ducharme y volver a estudiar. Está claro que si me surgiesen ideas de temas sobre los que escribir pues lo haría.
No quiero enrollarme mucho más porque tengo cosas que hacer así que espero que cuando vuelva a escribir al terminar los exámenes estéis deseando leerme. Mientras, muchas gracias por vuestro apoyo y vuestros me gustan porque de verdad que animan un montón.
Os quiero chic@s.
Nos vemos a la vuelta de exámenes.
La foto es de la última nevada de hace años, a ver si este año nieva.
martes, 13 de enero de 2015
Tarde de domingo
Una pena que me duela tanto el gemelo, hace una tarde espectacular para salir a correr, en bicicleta o hacer lo que quieras disfrutando de la temperatura que a pesar de que estamos en invierno, es cálida. Me estoy preparando para estudiar cuando me doy cuenta de que Asia está inquieta. Le digo que vaya a su colchón y es como si le hablase a la pared, va directa a la puerta de la terraza, esta claro que quiere salir. Cuando le abro noto el acogedor calor del sol que en mi terraza se acumula y me invita a salir a disfrutar la temperatura como si estuviésemos en primavera. Lo pienso un momento y en seguida me decido a sacarme los libros a la terraza. Me siento en la silla con una sensación de tranquilidad y paz que solo te aporta la calidez del sol en la cara después de un invierno que está siendo duro. Entrecierro los ojos porque tardo en acostumbrarme al brillo del día y me doy cuenta que debería hacer esto más a menudo.
Oigo a la gente caminando por el campo que hay cerca de mi casa, hablando despreocupados y con paso lento. Se escuchan los gritos de los que un poco más abajo juegan partidos. En una casa cercana alguien ha aprovechado para hacer chapuzas en casa y puedo oírle martillear la madera. Derrepente un niño llama a su padre y se ponen a hablar. Cierro los ojos y me voy transportando a otro tiempo en el que mi padre estaba en casa y también dedicaba las tardes de domingo a hacer cosas en la casa y yo salia a verle, o me quedaba estudiando con la tranquilidad de sus ruidos, o el sonido de la tele de mi madre en el salón. Una tarde de domingo.
Me acomodo en la silla y disfruto de un suspiro profundo al que me responde Asia desde el suelo. La miro y se estira disfrutando del calor de un modo escandaloso. No puedo evitar decir en alto: ¡que bien te lo montas Asia!
jueves, 8 de enero de 2015
Bicijueves
He salido a hacer mi entrenamiento de ciclismo y como donde vivo no puedo hacer otra cosa pues he hecho 11 kilómetros de cuestas por el parque. De vez en cuando me salía del camino marcado para meterme entre los árboles y disfrutar al máximo de la sensación de aventura rozando la tragedia. Me encanta cuando tienes que estar concentrado al 100 por 100 en conducir la bici para no meterte una leche. Es como confianza plena en mis habilidades mezclada con un poco inconsciencia, de no pensar qué pasaría si fallase o si me lesionase.
Incluyo estos ejercicios de habilidad porque en triatlón compites a grandes velocidades y tienes que ir con la tensión y concentración necesarias para no caerte y seguir el ritmo de la carrera. Los que nunca hayáis estado en un triatlón o duatlón os diré que dependiendo de como quieras competir puedes estar agobiado entre ciclistas o ir a tu rollo, pero yo no puedo evitar intentar adelantar a gente y por eso tengo que forzarme a tomar curvas un poco más rápido de lo que lo haría estando sola, y es por eso que tengo que practicar y ganar confianza sobre la bici. Me parece tan importante como ganar potencia de piernas y adquirir estrategia pedaleando.
Cuando llego a casa me como una manzana y una tostada con miel "mmmmm" y bebo mucha agua, porque soy tan lista que se me olvidó el botellín al salir de casa. Pero bueno, tampoco he estado mucho tiempo y seguro que se me habría congelado el agua.
Después de el entrenamiento me he quedado con las piernas relajadas y dispuestas para una tarde de estudio intensivo.
Un saludo a todos y... ¡mañana ya es viernes!
miércoles, 7 de enero de 2015
Despedidas
Hoy es un día más, un día cualquiera en el que cuando amanece la gente va a trabajar, comienza de nuevo la rutina que con las navidades ha quedado un poco trastocada. La calle vuelve a tener los sonidos de coches y gente dirigiéndose al trabajo, de autobuses llenos de gente ocupada y ancianos que van a comprar o de paseo.
Para mi hoy es el día en que mi familia se va y significa el final definitivo de las navidades. El final de la comida, las conversaciones mientras desayunamos y las películas antes de dormir. El final de salir a pasear a las perras y comentar el frío que hace, de preguntar que comemos o con quién vamos a pasar la tarde. Mi hermano vuelve a Chile y mis padres a Galicia. No es un día más.
A pesar de todo, como ya me he medio recuperado de mi pesado catarro, salimos a correr. Las que quedamos en la casa salimos a la calle, nos vamos de la casa como el resto de la familia. Es un modo de volver a la rutina pero a la vez un modo de escapar del vacío.
El día, a pesar de triste, tiene una luz cegadora y parece animarlo todo. La temperatura es baja pero el sol va derritiendo el hielo que se ha apoderado de las calles durante la noche. Parece que dibuje en las aceras el perfil de las casas, al derretir lo que está al sol y permanecer helado lo que se mantiene bajo la sombra. Cuando llegamos parece que el cansancio hace efecto y volvemos a sentirnos en casa.
A modo representativo antes de que se fuesen mis padres hemos quitado la decoración del árbol. Bola a bola, luz a luz, el árbol que hacía unos días era el centro de nuestro salón ahora luce desnudo, soso, sin ninguna gracia. Ahora es un árbol más, y encima, de plástico.
martes, 6 de enero de 2015
Navidades en familia
En artículos anteriores pude dar la impresión de que me quejaba de mi familia o mis amigos, cuando en realidad lo que pretendía era lo contrario. Creo que tengo mucha suerte de tener la familia y amigos que tengo y os puedo asegurar que quiero a todos y cada uno de ellos. Puede que haya gente que no vea tanto, gente con la que no comparta opiniones o que se hayan incorporado recientemente a mi vida, pero todos tienen algo que hace que me sienta bien con ellos y por eso les quiero. Además me parece que a mi también me quieren, lo que hace que les quiera aún más.
Las navidades son un agobio de comidas, compras y gente, pero es algo de lo que siempre te acuerdas a lo largo del año, cuando la casa está en silencio, cuando atardece y se queda oscura, cuando te despiertas y desayunas sola, cuando llegas a casa y está en silencio con la seguridad de que nadie ha estado desde que la dejaste. Creo que pasan demasiado deprisa, y no porque tenga los exámenes a la vuelta de la esquina sino porque la gente que estaba ya no estará y no has tenido tiempo de conversar o abrazar a todos.
Un saludo
lunes, 5 de enero de 2015
Feliz Año
Sé que la semana pasada estuve ausente en el blog, pero no me apetecía escribir porque estaba enfermita. Normalmente escribo de cosas que se me ocurren mientras hago ejercicio, y al estar mala no podía hacer nada más que dormir y toser, y a veces no podía ni dormir por culpa de la tos.
En fin, no quiero llorarle a nadie porque me imagino que habrá bastante gente enferma pero quiero dejar claro que me ha sentado especialmente mal ponerme mala el día de nochevieja, y no por ser el último día del año, si no porque no pude correr la San Silvestre Vallecana. No os podéis imaginar cómo me sentí al llevar todo el año esperando para correr ese día tan especial y que finalmente no pudiese por motivos de salud. Nunca me pongo mala, nunca, y me tiene que tocar justo ahora.
Me he resignado a que estos días me tengo que quedar en casa, no coger frío y aguantar la tos y estornudos que todavía hoy tengo. Aunque llevo sólo 6 días estoy como si llevase un mes sin hacer nada y siento que parte del entrenamiento de todo el año es está yendo al garete.
Aún así hay que aceptar que de vez en cuando uno está malo y no puede hacer determinadas cosas. Hay que ser paciente y pensar que las carreras van a seguir estando ahí cuando se pase la enfermedad. Si no eres paciente y te precipitas puede que al final no te cures bien, o lo que era solo un resfriado acabe siendo una pulmonía.
Así que igual que escribo sobre esforzarse, tener fuerza de voluntad y conseguir ser lo suficientemente fuerte como para aguantar entrenamientos duros, también hay que escribir de los días malos, los momentos en los que más vale no forzar y cosas lógicas para mantener una salud adecuada.
En definitiva, solo quería escribir para que supieseis de mí y no pensaseis que os había olvidado. Estos días no he podido estar con vosotros en muchas cosas, pero en cuanto me termine de curar os prometo que voy a cumplir. Bueno, cuando termine los exámenes. Jiji.
Un saludo y espero que hayáis tenido una mejor entrada en el año que yo.
¡A cuidarse!
Por cierto, la foto es de Cristina Vivo y la he puesto como representación de mi congestión o de cómo se va saliendo del túnel, lo que prefiráis. jiji



