A pesar de que no me gusta mucho jugar con chicos porque son muy burros y competitivos, la verdad es que se portaron bastante bien, y aunque no entraron fuerte, tampoco nos pasaron ni media ya que no desaprovechaban nuestros fallos para quitarnos el balón o regatearnos sin piedad. Personalmente agradezco ese tipo de comportamientos porque, por un lado no me hacen sentir malísima porque me dejan jugar y significa que no soy un peligro para ellos, y por otro, es la forma más rápida de aprender. Mañana tenemos un partido duro, porque las rivales son fuertes y tienen una delantera que es buenísima, y creo que la práctica con estos chicos nos va a venir bien para ponernos en mentalidad de competitividad.
Salimos a la calle y empezamos a trotar. Parecemos dos abuelillas porque entre su espalda, mis dedos de los pies y que hace un frío que pela vamos como encogidas. Si, me duelen los dedos del pie izquierdo, no sé por qué ni quiero saberlo, solo quiero que los dolores me dejen en paz.
Cuando estamos por el kilómetro 3 tenemos que parar porque me duele mucho un glúteo y tengo que estirarlo. Y encima me he quedado sin música porque se me olvidó cargar el MP3 y se apagó a las dos canciones. Vuelvo a agradecer la presencia de Cris porque si no fuese por ella ya me habría vuelto a casa con la cabeza baja y sensación de fracaso.
A pesar de que lo estiro bien, no se me quita el dolor de glúteo en toda la salida, y cuando paramos de correr tengo que llegar a casa cojeando y agarrada a Cris por el dolor. En casa estiro a conciencia pero el dolor continúa.
Ya veremos mañana como estoy pero tengo todo el día para estirar y darme masajes. Es muy dura la vida del deportista popular...
¡Feliz fin de semana a todos!
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