jueves, 25 de diciembre de 2014

Día de Navidad

"Te vas a enterar" pienso mientras veo como mi perra tira como una loca de la correa intentando ir más rápido que el viento. Son las 6 de la tarde y ya ha anochecido. Es el día de Navidad y a pesar de tener la comida en la garganta decido, sin pensarlo mucho, salir a correr y llevar a la perra conmigo "vamos que no he podido sacarte casi estos días".
El problema que tiene, es que como todo principiante, intenta ir muy rápido desde el primer momento, y eso a veces es un poco peligroso. No puedes calzarte las zapatillas y lanzarte como un loco a toda pastilla porque en dos minutos estas llorando y queriendo volver a casa. La paciencia es una virtud, y para mi perra la paciencia la tengo que poner yo y fastidiarme el brazo tratando de contenerla. Como no cede decido hacer un entrenamiento de cuestas, es decir, subir y bajar la cuesta de la colina hasta que la perra se comporte de un modo más civilizado. "Te vas a enterar" vuelvo a pensar.
Como está oscuro puedo disfrutar de las decoraciones navideñas de las casas que son sorprendentemente sobrias. El panorama es encantador, las calles bien iluminadas, las casas con lucecitas y algún que otro caminante que, como yo, ha decidido salir a disfrutar lo que queda de tarde, Una cosa que me encanta de las navidades en los barrios residenciales es el olor a chimenea que rodea el ambiente. Es un aroma acogedor y que me trae recuerdos de tiempos en los que mis padres tenían una casita en la sierra y pasábamos los fines de semana al calorcito de la chimenea viendo informe semanal.
He salido sin música y lo único que escucho son nuestras pisadas por la acera. Me resulta de lo más agradable. Miro a Asia y pienso que en este momento no querría estar en ningún otro sitio. A modo de respuesta a mis pensamientos me da un lametón en la mano que me hace sonreír. Le digo un par de ñoñadas y me mira como si también ella sonriese. Creo que los perros son felices corriendo. "Tengo que hacer esto más a menudo" Es una gozada ver correr a un perro y verle disfrutar de tu compañía.

A medida que va pasando el tiempo, noto que Asia deja de tirar y va cada vez más despacio. No llega nunca a pararse, dudo que ningún perro pare a no ser que el dueño pare, pero me doy cuenta que va cansada, así que dirijo nuestra carrera hacia casa. Cuando llegamos bebe agua y se va a tumbar a su colchón con una cara de satisfacción y relajación que hace que me sienta muy bien.
"Se ha ganado la cena y lo sabe"


Tiempo de carrera: 42:07
Distancia: 7 km
Tiempo medio: 6:01 minutos/km

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