miércoles, 17 de diciembre de 2014

¿Rendirse? Nunca

Arriba, abajo, arriba, abajo. Asia me mira por encima de mis rodillas mientras hago abdominales. No me gusta nada porque me aburren, igual que casi todo el trabajo de gimnasio, pero, como ya dije, me parece muy necesario complementar las actividades físicas como son correr o el fútbol con un poco de fuerza para el tren superior. Si encima eres, o pretendes ser, triatleta mejor que mejor, porque la natación requiere una musculatura completa, si quieres mejorar claro. Si quieres mejorar tienes que ponerte fuerte. "Estar fuerte", me gusta esa expresión. Es lo que se suele decir cuando alguien habla de esa persona a la que tiene cierta admiración y dice: "Es que está muy fuerte el o la jodi@". También me gusta bastante la expresión de "es una mala bestia". Con esto no quiero decir que quiera convertirme en Hulk, pero creo que hay diferentes modos de estar fuerte.


Fuerte puede ser alguien que levanta mucho peso sin problema o alguien que ha salido de un cáncer y encima tiene una actitud positiva respecto a la vida. Prefiero el último sentido de la palabra fuerte, alguien imbatible, alguien a quién te da miedo enfrentarte porque sabes que su determinación no va a dejar que le ganes, o al menos, va a ponértelo muy difícil.
"No se puede vencer a quien nunca se rinde", me parece que no hay mejor frase para lo que quiero decir. Yo quiero ser la que nunca se rinde.
Pero ser así quiere decir que no solo no te rindes en competición sino que no te has rendido antes, en la preparación. De nada sirve dar todo lo que tienes dentro si no has entrenado, si no hay un trabajo detrás. Vemos películas que nos enseñan que los buenos siempre ganan, que al final si lo das todo acabas ganando, y no es cierto. Puede que tengas suerte una o dos veces, pero si no has entrenado y otra persona sí, la otra ya tendrá la ventaja de que además de darlo todo ahora, lo ha dado todo entrenando y te come con patatas.
No rendirse significa tener la fortaleza suficiente como para entrenar a tope todos los días.
Madre mía, y todo había empezado conmigo haciendo abdominales...

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