miércoles, 24 de diciembre de 2014

Los Jardines de la Alhambra

Me despierto y todavía no ha amanecido. Tardo un rato en darme cuenta que no estoy en mi cama sino en un Hotel en Granada y que hoy voy a ir a ver la Alhambra. Me incorporo y voy directa a la ducha, empieza un nuevo día.
Cuando nos terminamos de arreglar salimos a la calle con la esperanza de encontrar un sitio donde desayunar, pero esta todo cerrado, por lo que parece hoy no desayunamos. Nos montamos en el autobús que lleva a la Alhambra con la mirada cansada y todavía dormida de quien no ha podido tomar un café. Al llegar allí encontramos una cafetería en la que por 4 euros podemos tomarnos un café y un donuts, algo es algo.
No voy a describir lo que hice o vi en la Alhambra porque no es el motivo de mi artículo y me parece que hay que ir para experimentar las cosas, pero si puedo describir lo que pensaba. Lo más impresionante es el tamaño de todo, la sensación de estar en un lugar creado para el uso y disfrute de un rey, que haya durado tanto tiempo en pie gracias al empeño de algunos en mantenerlo y conservarlo debido a su gran belleza. Un lugar para entretener a los sentidos mirando paisajes y lugares de lo más increíbles, un lugar para relajarse y salir como si de un spa se tratase. Un lugar en el que los jardines, a pesar de encontrarnos en pleno diciembre, rezuman olor a flor y naturaleza e invaden de color toda la magnífica obra arquitectónica, donde el agua llena de sonido algunas estancias y hace que te transportes a un tiempo remoto en el que alguien vivía ahí y podía disfrutar plenamente de todo sin ningún tipo de limitación de horario o espacio. Te imaginas a ti misma viviendo en este lugar y a los soldados haciendo vigilancias a lo largo de las murallas. Creo que me voy a construir algo así en casa...


Terminas matada de recorrer todos los rincones de la Alhambra, pero a la vez tienes la sensación de relajación y plenitud que solo consigues cuando tu vista ha tenido tan agradables placeres de ver y tus oídos se han deleitado con las notas del agua recorriendo las fuentes y lagos de los jardines.

Iba a Granada con la idea de correr algún día pero a causa del tiempo ajustado y la estación del año en la que a las 5:30 era de noche no he tenido el placer de experimentar con mis zapatillas la calzada granadina, pero no os preocupéis que esto no queda así, volveré y correré mirando a la Alhambra.

Imagino que a estas horas estaréis todos emocionados arreglándoos para la noche buena, yo también. Así que sin más enrollarme os digo que paséis una muy buena noche en genial compañía y que pase lo que pase disfrutéis de vuestra familia, que aunque a veces puedan pareceros lejanos o pesados, en el fondo os quieren y lo sabéis, y si no, pensad que es así y ya está.
Un beso muy fuerte y ¡Feliz Navidad!

4 comentarios: