A medida que avanzo por el camino veo las perlitas congeladas de rocío sobre el césped que me rodea. A pesar de no ser muy temprano, la escarcha sigue ahí, aguantando para que todos podamos ver la maravillosa obra de arte que ha creado mientras dormíamos.
Estoy sacando a la perra y es el día siguiente a Navidad. En el ambiente se respira la tranquilidad de la gente que está de vacaciones y a lo lejos se intuye el barullo de los que hoy trabajan. Pienso en la tranquilidad de este día en el que por fin puedo tener un ratito para mi, un ratito para disfrutar de hacer deporte. Es temprano, pero me propongo salir a correr al menos un rato antes de que acabe el día. Son como mis momentos de paz, mi momento para pensar, mi momento. Tal vez me acompañe Asia, a la que poco a poco voy enganchando a correr, aunque creo que un perro nace con esa necesidad.
Tal vez por la tarde me pase un ratito leyendo cosas sobre entrenamientos y alimentación para triatletas en Internet, la meca de todo el conocimiento. Llevo mucho tiempo con el tema pero no termino de hacerme un buen plan. El rendimiento no es solo entrenamiento sino también lo que comes. No me refiero a suplementos ni cosas de esas, que como no sé de qué van me parecen peligrosas, sino a alimentos naturales. Saber cuándo tengo que comer hidratos, cuándo proteínas, la cantidad de grasas que me hacen falta, las que me sobran. He pensado ir a algún nutricionista, pero creo que pediré ayuda a mis padres, que al fin y al cabo son médicos y me fío totalmente de ellos.
No penséis que soy una obsesiva, sino que me tomo todo esto como un hobbie y me parece muy interesante.
Bueno, no voy a daros más la lata que algunos estaréis de resaca.
Un saludo y a disfrutar las fiestas ¡sin pasarse!

.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario