jueves, 18 de diciembre de 2014

El descampado

El bosque está en calma. No tengo a nadie alrededor. A pesar de estar al lado de mi casa me siento como si estuviese explorando un lugar inospito, como si estuviese trepando a la cima de una gran montaña. A mi espalda el sol va despidiéndose del día entre el paisaje lejano de Madrid. No quiero mirar atrás, aún no, de momento miro hacia el mundo que ya comienza a entrar en la oscuridad relativa que permiten los miles de farolas y focos que alumbran las calles. Se ven edificios donde las ventanas de las casas comienzan a estar iluminadas, donde hay vida, donde hay alguien que en ese momento está viendo la televisión, estudiando, limpiando, bailando. Es lo único que hace que sepa que no estoy en un lugar donde nadie ha estado nunca, eso y el paisaje en el que he vivido desde que tenía 6 años. Ha cambiado bastante, porque, como suelen burlarse de mi las pequeñas de mi equipo, "cuando yo vine a vivir, aquí había descampado" y sin embargo ahora hay un bosque.


Voy llegando a la cima de la colina. La cima del mundo para mí en este momento, y por fin me doy la vuelta. El cielo está rosado porque las nubes que cubren levemente el cielo se han teñido con el color de un sol moribundo y forman un paisaje llamativo como el que más. Es cierto que no tiene nada que ver con la cantidad de paisajes preciosos que hay alrededor del mundo, pero también hay que valorar lo que se tiene al alcance y disfrutar de atardeceres como este. No soy la mejor fotógrafa del mundo y es una foto hecha con el móvil, pero me parece que igualmente refleja algo de lo que quiero decir. Si no es así también podéis salir y experimentarlo por vosotros mismos.



Cuando llego a casa estoy bastante emocionada porque tengo que hacer la maleta. ¡Tengo que hacer la maleta! ¡que bien!. No os podéis hacer una idea desde hace cuanto que no viajo. El otro día me invitaron a casa de unas amigas y me lleve la maleta por usarla de una vez, espero que os hagáis una idea de las ganas que tengo de hacer una maleta de verdad. Me voy a Granada, tampoco es que me vaya al Himalaya, pero no he ido nunca y me han dicho que me va a gustar. Por supuesto que me llevo las zapatillas y ropa para correr porque otra de las cosas de las que tenía ganas era de hacer turirruning, es decir, turismo de runner. Es la mejor forma de conocer ciudades, porque mientras corres disfrutas de lugares a los que tal vez no se te ocurriría ir andando.
Dicho esto, no tendré ocasión de escribir hasta el martes asi que como siempre espero que paséis un feliz fin de semana, con mucho deporte y mucha salud. Si alguno estáis en un mal momento solo decir que todo pasa, las cosas acaban volviendo a su sitio y si no el ser humano tiene una capacidad increíble de adaptación.

¡Feliz fin de semana a todos!

2 comentarios:

  1. Y antes que descampado fue una escombrera.
    me ha gustado mucho. sigue escribiendo

    ResponderEliminar
  2. muchas gracias mama! digo, seguidora que no tiene nada que ver conmigo y me admira porque escribo bien... jiji

    ResponderEliminar