Estoy nerviosa y no se por qué. No es la primera vez que supero la cantidad de kilómetros máximos que he hecho, pero el haberlo planificado es algo que hace que tenga una sensación extraña, algo que no había sentido hasta ahora, presión. No quiere decir que no lo disfrute, pero ahora tengo un plan de entrenamiento que tengo que cumplir si quiero terminar una media maratón y noto cierta presión.
No es como siempre que salgo a correr y hago lo que pueda, ahora tengo que cumplir, tengo que tratar de llegar a hacer 16 kilómetros. Lo máximo que he hecho corriendo han sido 14 kilómetros y fue bastante antes de que me lesionase, cuando me sentía muy bien, cuando estaba en mi mejor momento.
Sé que parece que dos kilómetros no son tanto, pero son de 10 a 12 minutos más corriendo después de estar reventada de correr, significa ir aún más lejos, estar poco a poco más cerca de mi objetivo actual, los 21 kilómetros.
Voy corriendo y la sensación es agradable. No es mi entorno habitual, estoy en Galicia y el paseo marítimo está húmedo. Ha llovido esta mañana poco antes de que saliese a correr y los pocos charcos que quedan se están secando por la temperatura que aporta la luz del sol. A medida que voy haciendo kilómetros me siento más ligera y me tengo que contener para no correr más rápido "tranquila, aún me quedan 11 kilómetros. No puedo acelerar ahora y reventar antes de terminar".
Se empieza a oscurecer y empiezo a notar gotitas de lluvia en la cara. Miro al cielo y veo que se va a ir poniendo cada vez peor así que me acomodo la capucha en la cabeza y sigo corriendo. Llueve tanto que tengo que proteger el teléfono móvil que estoy usando para escuchar música. Lo meto por dentro de la sudadera y continúo. Me gusta correr bajo la lluvia.
Como no llevo agua aprovecho para beber agua chupándome los labios. Al poco deja de llover. El suelo vuelve a estar encharcado.
Sigo corriendo. Sale el sol y empieza a hacer calor, tanto calor que tengo que quitarme la sudadera, que ya está seca por la temperatura. Mi marcha sigue su curso. Me cruzo con gente que acaba de salir a pasear a causa del sol y gente que está paseando al perro. Llego a la punta del puerto y vuelvo, a la punta del puerto y vuelvo y una última vez. Llevo 13 kilómetros y voy bien, kilómetro 14, en cuanto siga un poco habré corrido lo máximo que he hecho nunca. Kilómetro 15, ya no me voy a parar aunque me duelan las piernas, aunque empiecen a acalambrarse por la falta de agua. !5, 50 madre mía, 500 metros y voy corriendo como una torpe, me muevo con torpeza pero rápido. Voy a menos de 6 minutos por kilómetro. "Ya queda nada, ya queda nada". ¡Kilómetro 16! ¡Ya está! ¡Terminé!
Para terminar vuelvo andando por la playa, disfrutando el momento. Las dudas ya no valen, lo he hecho y si puedo con esto, seguro que llego a la media maratón. Respiro profundo y me hundo en la arena de playa. Miro al mar, el único testigo de mi logro.
¡A ducharse!
Feliz Lunes

No hay comentarios:
Publicar un comentario