jueves, 26 de marzo de 2015

Cala bobas

Me visto con intención de salir a correr. Hace un día de locos pero tengo que cumplir mi plan de entrenamiento y no puedo buscar excusas. Podría salir mañana pero tengo un largo viaje por delante y no quiero ir cansada porque me entra mucho sueño después de correr. Hoy tocan 12 kilómetros.
Me calzo las zapatillas y el chubasquero, sin pensarlo más abro la puerta y salgo al amenazante clima gallego.

Mientras corro voy pensando en muchas cosas. La mayor parte de mis pensamientos pasan por el accidente de avión de German Wings. Debe ser horrible la sensación de perder a alguien, y si ocurre de un modo tan repentino y dramático aún más. Pienso también en cómo se le puede ocurrir a la gente escribir twetts las víctimas o haciendo alusión a la falta de sensibilidad de los medios por no decir que en el avión viajaban también animales. Le diría a alguna de esas personas que fuese a una víctima y le dijese "oye, en el avión iban también unos galgos" a ver la reacción para ver si pilla de una vez que por mucho que nos gusten los animales, hay situaciones en las que no se puede comparar una catástrofe con otra. Amo a mi perra, pero sinceramente si tuviese la mala suerte de que muriese en un accidente de esa magnitud no tendría el poco tacto de decir nada. Me parece que hay cosas que no admiten comparación. Tal vez se nos ha dado demasiada libertad con las redes sociales y cualquier persona puede escribir lo que quiera sin pensar dos veces lo que hace. Más o menos lo mismo que aquí, aunque creedme, me pienso lo que escribo.

No me apetece continuar pensando en este tema y me concentro en la canción que suena por los auriculares. Con el paisaje que veo me motiva el doble la música. Además hoy me duelen bastante las piernas y me está costando mantenerme en movimiento. No llueve pero hay gotitas en suspensión que se pegan a mi cara y cuerpo a medida que avanzo. A ratos llueve un poco más y me cuesta abrir los ojos. Hay muy poca gente en la calle y los que hay me miran como si pensase que estoy loca, pero tengo una misión, terminar los 12 kilómetros.

Cuando tuerzo una esquina no me doy cuenta de que hay un charco enorme y me lo como con las dos zapatillas. Las tengo tan encharcadas que veo salir gotas por la puntera. Puff, me está costando muchisimo. Por un lado tiro de cabeza, obligándome a no parar, pero a la vez tiro con el cuerpo, porque la cabeza empieza a decirme que pare. Los kilómetros pasan muy lentamente y poco a poco voy llegando a completar el entrenamiento. Noto dolores en los cuádriceps y las mallas de correr me empiezan a tirar de lo mojadas que están. Pienso en la ducha de después y en la comida que me espera. Aprieto un poco más y termino a un ritmo de 5:35 minutos el kilómetro.

Mereció la pena salir. Me gustó la sensación y vencerme a mí misma.

¡Feliz fin de semana a todos!

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