lunes, 16 de marzo de 2015

Pasado domingo

Me cuesta bastante despertarme porque la perra me ha dado la noche vomitando. No creo que le pase nada porque suele vomitar cuando se ha comido algo que le ha sentado mal. Es mejor así, que vomite lo que le pueda hacer daño, los perros no son tontos.
Tras pensármelo un rato acabo levantándome y me estiro. Me duelen las piernas del partido de ayer, pero es un dolor gratificante, el dolor de la batalla. Soy una guerrera y ayer ganamos. Ayer batallé pero bien. Me encanta ser la pesadilla de las contrarias y que se acuerden de mi para la próxima vez. Intento no achantarme ante los envites, me gustan, me motivan, cuanto más me dan mejor lo hago. Me siento en el borde de la cama y pienso en lo que tengo que hacer. Es domingo pero he reservado las cosas que no hago durante la semana para hacer el fin de semana, y ayer no es que hiciese mucho. Tengo que escribir artículos, montar vídeos, hacer deporte, hacer... 12 kilómetros. Mierda. Una burrada diréis, ¿qué necesidad? diréis, pero lo tengo que hacer porque el tiempo pasa y mi primera media maratón del 26 de abril se acerca a pasos agigantados.

Como estoy un poco tiesa decido que después de desayunar y hacer la digestión voy a hacer un poco de yoga con la Wii. Estiro todo muy bien y cuando termino la sesión me siento bastante mejor, así que para no perder más tiempo me cambio rápido y voy con el coche al parque donde corro últimamente.



Mientras estoy corriendo voy analizando mis sensaciones, voy mirando mi forma de pisar, escuchando mi respiración, mirando la colocación de mis manos. Veo que todo va más o menos bien y miro al frente concentrándome en la música. Cuando llevo la mitad del recorrido me empieza a entrar flato, mi mente se empieza a rebelar, mis piernas hacen cosas raras y comienzo a hablar conmigo por dentro. "En el fondo te encanta que te duela, lo hace más gratificante, más sacrificado. En el fondo eres un poco masoca, porque si no duele no merece la pena, ¿verdad? Claro que si. No te vas a parar porque realmente cuesta más pararse que ir con un pie delante del otro, y del otro y del otro. Podrías estar así todo el día. No tienes prisa y puedes ir al ritmo que quieras, lo que cuenta es hacer los doce. No te duele la pierna y eso está muy bien, tienes que aprovechar, no te vas a lesionar. Eso ya ha pasado. ¿Y si en la media maratón te entran estas dudas?Esto es un entrenamiento mental también. Vamos"

De un modo medio digno medio lastimero llego a completar mi objetivo. La sensación es una mezcla de dolor de piernas y gratificación. Estiro bien y me apresuro a llegar a coche para ponerme la sudadera que parece que va refrescando. En el coche bebo agua y bebidas isotónicas. Me siento muy bien. "Ahora a comer".

Un domingo más y aún me queda medio día.

2 comentarios: