viernes, 26 de diciembre de 2014

El día más frío

A medida que avanzo por el camino veo las perlitas congeladas de rocío sobre el césped que me rodea. A pesar de no ser muy temprano, la escarcha sigue ahí, aguantando para que todos podamos ver la maravillosa obra de arte que ha creado mientras dormíamos.


Estoy sacando a la perra y es el día siguiente a Navidad. En el ambiente se respira la tranquilidad de la gente que está de vacaciones y a lo lejos se intuye el barullo de los que hoy trabajan. Pienso en la tranquilidad de este día en el que por fin puedo tener un ratito para mi, un ratito para disfrutar de hacer deporte. Es temprano, pero me propongo salir a correr al menos un rato antes de que acabe el día. Son como mis momentos de paz, mi momento para pensar, mi momento. Tal vez me acompañe Asia, a la que poco a poco voy enganchando a correr, aunque creo que un perro nace con esa necesidad.


Tal vez por la tarde me pase un ratito leyendo cosas sobre entrenamientos y alimentación para triatletas en Internet, la meca de todo el conocimiento. Llevo mucho tiempo con el tema pero no termino de hacerme un buen plan. El rendimiento no es solo entrenamiento sino también lo que comes. No me refiero a suplementos ni cosas de esas, que como no sé de qué van me parecen peligrosas, sino a alimentos naturales. Saber cuándo tengo que comer hidratos, cuándo proteínas, la cantidad de grasas que me hacen falta, las que me sobran. He pensado ir a algún nutricionista, pero creo que pediré ayuda a mis padres, que al fin y al cabo son médicos y me fío totalmente de ellos.
No penséis que soy una obsesiva, sino que me tomo todo esto como un hobbie y me parece muy interesante.
Bueno, no voy a daros más la lata que algunos estaréis de resaca.
Un saludo y a disfrutar las fiestas ¡sin pasarse!

jueves, 25 de diciembre de 2014

Día de Navidad

"Te vas a enterar" pienso mientras veo como mi perra tira como una loca de la correa intentando ir más rápido que el viento. Son las 6 de la tarde y ya ha anochecido. Es el día de Navidad y a pesar de tener la comida en la garganta decido, sin pensarlo mucho, salir a correr y llevar a la perra conmigo "vamos que no he podido sacarte casi estos días".
El problema que tiene, es que como todo principiante, intenta ir muy rápido desde el primer momento, y eso a veces es un poco peligroso. No puedes calzarte las zapatillas y lanzarte como un loco a toda pastilla porque en dos minutos estas llorando y queriendo volver a casa. La paciencia es una virtud, y para mi perra la paciencia la tengo que poner yo y fastidiarme el brazo tratando de contenerla. Como no cede decido hacer un entrenamiento de cuestas, es decir, subir y bajar la cuesta de la colina hasta que la perra se comporte de un modo más civilizado. "Te vas a enterar" vuelvo a pensar.
Como está oscuro puedo disfrutar de las decoraciones navideñas de las casas que son sorprendentemente sobrias. El panorama es encantador, las calles bien iluminadas, las casas con lucecitas y algún que otro caminante que, como yo, ha decidido salir a disfrutar lo que queda de tarde, Una cosa que me encanta de las navidades en los barrios residenciales es el olor a chimenea que rodea el ambiente. Es un aroma acogedor y que me trae recuerdos de tiempos en los que mis padres tenían una casita en la sierra y pasábamos los fines de semana al calorcito de la chimenea viendo informe semanal.
He salido sin música y lo único que escucho son nuestras pisadas por la acera. Me resulta de lo más agradable. Miro a Asia y pienso que en este momento no querría estar en ningún otro sitio. A modo de respuesta a mis pensamientos me da un lametón en la mano que me hace sonreír. Le digo un par de ñoñadas y me mira como si también ella sonriese. Creo que los perros son felices corriendo. "Tengo que hacer esto más a menudo" Es una gozada ver correr a un perro y verle disfrutar de tu compañía.

A medida que va pasando el tiempo, noto que Asia deja de tirar y va cada vez más despacio. No llega nunca a pararse, dudo que ningún perro pare a no ser que el dueño pare, pero me doy cuenta que va cansada, así que dirijo nuestra carrera hacia casa. Cuando llegamos bebe agua y se va a tumbar a su colchón con una cara de satisfacción y relajación que hace que me sienta muy bien.
"Se ha ganado la cena y lo sabe"


Tiempo de carrera: 42:07
Distancia: 7 km
Tiempo medio: 6:01 minutos/km

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Los Jardines de la Alhambra

Me despierto y todavía no ha amanecido. Tardo un rato en darme cuenta que no estoy en mi cama sino en un Hotel en Granada y que hoy voy a ir a ver la Alhambra. Me incorporo y voy directa a la ducha, empieza un nuevo día.
Cuando nos terminamos de arreglar salimos a la calle con la esperanza de encontrar un sitio donde desayunar, pero esta todo cerrado, por lo que parece hoy no desayunamos. Nos montamos en el autobús que lleva a la Alhambra con la mirada cansada y todavía dormida de quien no ha podido tomar un café. Al llegar allí encontramos una cafetería en la que por 4 euros podemos tomarnos un café y un donuts, algo es algo.
No voy a describir lo que hice o vi en la Alhambra porque no es el motivo de mi artículo y me parece que hay que ir para experimentar las cosas, pero si puedo describir lo que pensaba. Lo más impresionante es el tamaño de todo, la sensación de estar en un lugar creado para el uso y disfrute de un rey, que haya durado tanto tiempo en pie gracias al empeño de algunos en mantenerlo y conservarlo debido a su gran belleza. Un lugar para entretener a los sentidos mirando paisajes y lugares de lo más increíbles, un lugar para relajarse y salir como si de un spa se tratase. Un lugar en el que los jardines, a pesar de encontrarnos en pleno diciembre, rezuman olor a flor y naturaleza e invaden de color toda la magnífica obra arquitectónica, donde el agua llena de sonido algunas estancias y hace que te transportes a un tiempo remoto en el que alguien vivía ahí y podía disfrutar plenamente de todo sin ningún tipo de limitación de horario o espacio. Te imaginas a ti misma viviendo en este lugar y a los soldados haciendo vigilancias a lo largo de las murallas. Creo que me voy a construir algo así en casa...


Terminas matada de recorrer todos los rincones de la Alhambra, pero a la vez tienes la sensación de relajación y plenitud que solo consigues cuando tu vista ha tenido tan agradables placeres de ver y tus oídos se han deleitado con las notas del agua recorriendo las fuentes y lagos de los jardines.

Iba a Granada con la idea de correr algún día pero a causa del tiempo ajustado y la estación del año en la que a las 5:30 era de noche no he tenido el placer de experimentar con mis zapatillas la calzada granadina, pero no os preocupéis que esto no queda así, volveré y correré mirando a la Alhambra.

Imagino que a estas horas estaréis todos emocionados arreglándoos para la noche buena, yo también. Así que sin más enrollarme os digo que paséis una muy buena noche en genial compañía y que pase lo que pase disfrutéis de vuestra familia, que aunque a veces puedan pareceros lejanos o pesados, en el fondo os quieren y lo sabéis, y si no, pensad que es así y ya está.
Un beso muy fuerte y ¡Feliz Navidad!

jueves, 18 de diciembre de 2014

El descampado

El bosque está en calma. No tengo a nadie alrededor. A pesar de estar al lado de mi casa me siento como si estuviese explorando un lugar inospito, como si estuviese trepando a la cima de una gran montaña. A mi espalda el sol va despidiéndose del día entre el paisaje lejano de Madrid. No quiero mirar atrás, aún no, de momento miro hacia el mundo que ya comienza a entrar en la oscuridad relativa que permiten los miles de farolas y focos que alumbran las calles. Se ven edificios donde las ventanas de las casas comienzan a estar iluminadas, donde hay vida, donde hay alguien que en ese momento está viendo la televisión, estudiando, limpiando, bailando. Es lo único que hace que sepa que no estoy en un lugar donde nadie ha estado nunca, eso y el paisaje en el que he vivido desde que tenía 6 años. Ha cambiado bastante, porque, como suelen burlarse de mi las pequeñas de mi equipo, "cuando yo vine a vivir, aquí había descampado" y sin embargo ahora hay un bosque.


Voy llegando a la cima de la colina. La cima del mundo para mí en este momento, y por fin me doy la vuelta. El cielo está rosado porque las nubes que cubren levemente el cielo se han teñido con el color de un sol moribundo y forman un paisaje llamativo como el que más. Es cierto que no tiene nada que ver con la cantidad de paisajes preciosos que hay alrededor del mundo, pero también hay que valorar lo que se tiene al alcance y disfrutar de atardeceres como este. No soy la mejor fotógrafa del mundo y es una foto hecha con el móvil, pero me parece que igualmente refleja algo de lo que quiero decir. Si no es así también podéis salir y experimentarlo por vosotros mismos.



Cuando llego a casa estoy bastante emocionada porque tengo que hacer la maleta. ¡Tengo que hacer la maleta! ¡que bien!. No os podéis hacer una idea desde hace cuanto que no viajo. El otro día me invitaron a casa de unas amigas y me lleve la maleta por usarla de una vez, espero que os hagáis una idea de las ganas que tengo de hacer una maleta de verdad. Me voy a Granada, tampoco es que me vaya al Himalaya, pero no he ido nunca y me han dicho que me va a gustar. Por supuesto que me llevo las zapatillas y ropa para correr porque otra de las cosas de las que tenía ganas era de hacer turirruning, es decir, turismo de runner. Es la mejor forma de conocer ciudades, porque mientras corres disfrutas de lugares a los que tal vez no se te ocurriría ir andando.
Dicho esto, no tendré ocasión de escribir hasta el martes asi que como siempre espero que paséis un feliz fin de semana, con mucho deporte y mucha salud. Si alguno estáis en un mal momento solo decir que todo pasa, las cosas acaban volviendo a su sitio y si no el ser humano tiene una capacidad increíble de adaptación.

¡Feliz fin de semana a todos!

miércoles, 17 de diciembre de 2014

¿Rendirse? Nunca

Arriba, abajo, arriba, abajo. Asia me mira por encima de mis rodillas mientras hago abdominales. No me gusta nada porque me aburren, igual que casi todo el trabajo de gimnasio, pero, como ya dije, me parece muy necesario complementar las actividades físicas como son correr o el fútbol con un poco de fuerza para el tren superior. Si encima eres, o pretendes ser, triatleta mejor que mejor, porque la natación requiere una musculatura completa, si quieres mejorar claro. Si quieres mejorar tienes que ponerte fuerte. "Estar fuerte", me gusta esa expresión. Es lo que se suele decir cuando alguien habla de esa persona a la que tiene cierta admiración y dice: "Es que está muy fuerte el o la jodi@". También me gusta bastante la expresión de "es una mala bestia". Con esto no quiero decir que quiera convertirme en Hulk, pero creo que hay diferentes modos de estar fuerte.


Fuerte puede ser alguien que levanta mucho peso sin problema o alguien que ha salido de un cáncer y encima tiene una actitud positiva respecto a la vida. Prefiero el último sentido de la palabra fuerte, alguien imbatible, alguien a quién te da miedo enfrentarte porque sabes que su determinación no va a dejar que le ganes, o al menos, va a ponértelo muy difícil.
"No se puede vencer a quien nunca se rinde", me parece que no hay mejor frase para lo que quiero decir. Yo quiero ser la que nunca se rinde.
Pero ser así quiere decir que no solo no te rindes en competición sino que no te has rendido antes, en la preparación. De nada sirve dar todo lo que tienes dentro si no has entrenado, si no hay un trabajo detrás. Vemos películas que nos enseñan que los buenos siempre ganan, que al final si lo das todo acabas ganando, y no es cierto. Puede que tengas suerte una o dos veces, pero si no has entrenado y otra persona sí, la otra ya tendrá la ventaja de que además de darlo todo ahora, lo ha dado todo entrenando y te come con patatas.
No rendirse significa tener la fortaleza suficiente como para entrenar a tope todos los días.
Madre mía, y todo había empezado conmigo haciendo abdominales...

martes, 16 de diciembre de 2014

Un día ideal para correr

Me pongo el chubasquero y mi padre dice "Joe, que ánimo, y yo pensándome si salir de casa".
Lo que no sabe es que por dentro hay cierta parte de mi que se volvería a colocar el pijama y se metería en la cama. Pero por fuera soy un témpano de determinación y voluntad. No pienso, es mi entrenamiento y tengo que cumplir. No cumplo para nadie más que para mí.
A decir verdad hace un día en el que no me perdería salir a correr. Me encanta correr bajo la lluvia y chapotear."Un día ideal para correr" como decían en la película Marathon. Le doy a la música y arranco a trotar. Chispea un poco pero no molesta, más bien hace que quiera correr más. Voy relajada pensando en mis cosas. Me divierto saltando entre charcos procurando no pisar uno demasiado grande y acabar embarrada. "Chapotear un poco es divertido, pero no me haría gracia tener que correr 7 kilómetros con los pies mojados".



La poca gente que hay por la calle me mira al pasar con una mirada dormida, ausente, de domingo. Pienso en los macarrones con tomate de mi abuela que me esperan para comer y pongo una canción más rítmica que me empuja a subir la cuesta que lleva a mi casa. Bien, 7 kilómetros, trabajo cumplido.
No sabéis lo bien que se está en la ducha después de volver empapada en una mezcla de sudor y lluvia. Es uno de los grandes placeres de la vida, lo que puede que te haga rozar la felicidad. Algo que solo puede compararse a los macarrones con tomate de mi abuela, una delicia, oro puro.

viernes, 12 de diciembre de 2014

El planning

¡Ya es viernes!
Para celebrarlo he ido a correr al retiro. He corrido 5 kilómetros bastante duros por estar cansada ya que anoche tuvimos un partido durillo de fútbol y nos matamos a correr. Podría no haber corrido, pero he elegido hacerlo porque hay que educar al cuerpo a hacer esfuerzos a pesar de estar cansados porque es el único modo de acostumbrarte a dominar el cansancio. No digo que no haya que descansar, pero después de correr.

Bueno, no me quiero entretener mucho porque tengo una misión. Hoy voy a hacer un plan de entrenamiento para unas amigas que me lo pidieron hace tiempo y lo estoy dejando mucho pasar. Es un plan para empezar de cero. Si alguien me lee y le gustaría empezar a correr pero no termina de arrancar, puede seguir perfectamente mis indicaciones y si tiene cualquier duda comentar.
Para empezar no necesitas nada especial, no necesitas un reloj con GPS ni una banda para medir el pulso ni ropa especial. Necesitas un reloj con cronómetro, las zapatillas (unas normalitas para empezar te valen) y ropa de deporte. Cuando te hayas enganchado podrás empezar a complicarte la vida con pronación y supinación, pero de momento te vale con saber que tienes que poner un pie detrás del otro y tratar de mantener un ritmo cómodo. Bueno, yo siempre salgo a correr con música pero porque soy muy inquieta y en seguida me aburro, pero es decisión vuestra.
Os recomiendo que para empezar elijáis un sitio que os guste y a ser posible no tenga muchas cuestas, porque si no tenéis mucho físico os van a matar. Ahora que hace frío taparos lo justo, es preferible pasar un pelín de frío que agobiaros con gorro, bufanda, calcetines gordos, guantes... Yo corro con mallas largas (que os vale un chandal), camiseta larga, braga del cuello y orejeras. Si hace mucho frío me pongo guantes. De todas formas, como os digo, depende de la persona. Lo suyo es que probéis un día y anotéis lo que os sobró o faltó. Si estáis en movimiento no tenéis por qué pasar frío.
Bueno, vamos al plan.

Recomiendo que se haga 2 o 3 veces a la semana, por ejemplo, Martes, Jueves y Domingo, todo dependiendo de si tenéis tiempo o no.

Semana 1 Empezamos andando 2 minutos-5 minutos trote-2 minutos andando-5 minutos trote-2 andar-5 trote. Terminamos estirando bien y dándonos una buena ducha.

Esta secuencia se repite los días que salimos a correr durante la primera semana.
Semana 2: 2 andando- 6 trote-2 andando- 6 trote-2 andar- 6 trote.
Siempre que terminamos estiramos todos los grupos musculares. Como soy súper maja os dejo esta imagen que he copiado de Internet y es probable que me quiten UPS



Bueno, de momento esto os sirve para dos semanas. Si os cansáis mucho tal vez sea porque vais muy rápido. Se trata de trotar y aguantar los 5 minutos sin parar, no de llegar a ningún sitio así que ya sabéis, reducid pero no paréis de correr.
¡Ah, importante! Bebed agua las horas antes pero no justo antes de correr y aseguraros de ir al baño antes de salir, y sobre todo bebed después de correr todo lo que queráis.
¡Que paséis un  feliz fin de semana!

jueves, 11 de diciembre de 2014

CORE y TRX

Estoy estudiando con la sensación de tener el cuerpo ligeramente entumecido pero relajado después de 45 minutos de bici. Es más fácil centrarse cuando no piensas que aún tienes que hacer esto y lo otro. Ya he hecho mi ejercicio y toca darle duro al coco. También tengo los brazos pesados por el TRX. Si no sabéis lo que es os recomiendo que veáis vídeos en youtube. Yo lo descubrí gracias a mi amiga María, que colgó una foto suya colgada del TRX y yo que soy muy envidiosa me interesé por saber que aparatito era. Al investigar un poco descubrí una serie de cuerdas que enganchadas a un soporte te sirven para hacer ejercicios de todo el cuerpo. Por supuesto que la gente ha desarrollado un mundo de variedades para usarlo para todo tipo de músculos e incluso se dan clases. Lo busqué y me pareció extra caro, pero como en todo, había vídeos para construirte uno con cinchas, y yo que a veces soy apañada me lo hice.


Bueno, pues al llevar meses dedicados a las pesas hoy me apetecía retomar el TRX y adaptar los ejercicios de los distintos grupos musculares a esta forma de colgar como un chorizo. Me parece más divertido y menos lesivo. Además tiene la ventaja de que juega con el CORE de una, y eso son palabras mayores.
Si no sabéis qué es el CORE es que no estáis a la moda en fitnes porque todo el mundo habla de ello. Ya fuera de broma, es la zona abdominal y parte baja de la espalda, lo que protege nuestros órganos y nos mantiene en pie. Es el enlace entre brazos y piernas. "Uff abdominales no por favor" pensareis algunos. Pues la gracia es que haces abdominales manteniéndote en una posición estática. No tienes que hacer los cansinos ejercicios de abdominales sube y baja de toda la vida. A ver, tampoco es fácil, pero a mi me parece más entretenido.
Que no todo es correr leche.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Contra viento y marea

"Con lo agustito que se está en casa y yo estoy aqui fuera, corriendo contra el viento, contra el frío y contra mi flato. Quién me manda. Ni que me pagasen." Mis piernas van al un ritmo constante, no paran,  soy como un robot autómata que va al algún sitio lejano. Hay muy poca gente en la calle, solo algún que otro señor mayor paseando al perro y coches que se dirigen al trabajo, hacer la compra, de vuelta a casa. Son las 12 de la mañana. Por un lado me siento afortunada por poder estar corriendo cuando hay muchos trabajando, pero por otro lado cansada de estudiar y con ganas de demostrar que yo también valgo para trabajar, que me sé ganar la vida, que tengo la suficiente formación como para hacer lo que me pidan.
Mientras corro muchos pensamientos pasan por mi cabeza, los días pasados, la cercanía de las navidades, gente que no volveré a ver, mi pobre gato, los estudios. Van pasando los kilómetros y yo sigo con mi ritmo, mi cabeza alta, mis piernas en movimiento y si, mi flato. Me tengo que parar dos veces al causa del flato, "o me paro o me muero". Tengo tanto flato que no me llega el aire a los pulmones, y eso mientras corres muy bueno no es. Consigo rebajar un poco el dolor y continúo. Al final consigo recuperarme y seguir con paso firme.
Voy intentando apoyar el peso en la parte delantera del pie, vamos, correr de puntillas. Me han dicho que es una forma muy eficiente de correr más rápido y de cansarte menos. Parece que funciona. Me imagino como una keniata corriendo una gran maratón en algún país emblemático. Así los kilómetros pasan más rápidos. Cuando me quiero dar cuenta ya he hecho mis 7 kilómetros en un tiempo que no está mal para mi, he corrido a una media de 5,13 minutos el kilómetro. Muy lejos de una marca respetable pero para mi me sobra.
Como estoy lejos de casa me relajo un poco y recupero tranquilamente. Cuando mi corazón está listo me lanzo al un sprint de 30 segundos. Vuelvo al recuperar y hago otro.  Llego a casa sudando y roja a pesar del frío que hace en la calle.
Así es como se mejora.

lunes, 8 de diciembre de 2014

Para ti nene

Puede que haya quien no lo entienda y le parezca algo exagerado, pero he experimentado la pena más profunda que se puede experimentar, la pérdida de alguien muy querido. A pesar de ser solo un gato, no era solo un gato. Era mi gato. Era el blanquito, el nene, el peque, incluso el guarro, el meón, pero era mi blanquito, meón y nene, mi gato. Ha sido el gato que más he querido, que más tiempo he tenido en brazos, al que más caricias he dado, más pensamientos ha recibido. Recordarle ahí tendido, de repente, es lo que empapa mis ojos. Cada vez que recuerdo su tacto, su rigidez, la sensación de desesperanza, no saber qué hacer.
Es muy doloroso creer verle tumbado en el sofá o las sillas y pensar, "no puede ser él". Ver a mi perra buscándole entre los árboles cuando salimos a pasear y recordar cómo nos seguía y correteaba jugando con nosotras. Saber que no va a volver a estar ahí,  que no voy a verle bostezar o estirarse.
No tiene comparación con perder un hijo, padre o hermano, pero no puedo hacer nada por evitar sentirme así,  incluso a veces me siento ridícula llorando a solas por un gato, pero creo que las emociones hay que dejarlas fluir y si estoy triste por qué no reconocerlo. No soy más débil por ello porque nadie puede entender lo que cada uno ha vivido. Díez años conviviendo a diario con una mascota hace que el día siguiente de perderle sea inevitable echarle de menos, llorar y estar totalmente hundida. Incluso durante meses sé que voy a seguir viéndole de reojo cuando haya algo blanco en la casa y que me va a doler al darme cuenta de lo cruel que es la mente al engañarnos de esa manera.

Sólo quería escribir para desahogarme y despedirme del que se que será un gato que no olvidaré. 
No se qué día naciste, pero lo importante es que sé que día te fuiste, no estabas solo y se te echará de menos.

viernes, 5 de diciembre de 2014

Rodilla maldita

Hace un frío polar. Un frío de nieve. Para mí es la mejor época del año para entrenar. Me encanta salir a correr con el frío, vestida con mis mallas y camisetas térmicas, los guantes, el gorro, la braga, y por supuesto, las zapatillas. Esas son las únicas que no cambio de invierno a verano. Me encanta la sensación del frío en la cara. Notar como mis músculos al principio tímidos van calentándose y encontrando el ritmo. Escuchar música tranquila en momentos de bajar ritmo y luego aumentar el trote cuando viene la canción molona de la leche.

A pesar de todo esto, estoy aquí, escribiendo vestida con ropa y zapatillas de estar en casa. Me he despertado con un dolor inesperado en la rodilla y me siento totalmente frustrada. "Pero si la que me cruje es la otra, os habéis equivocado, si yo soy jóven, porqué me pasa esto a mi, pero, pero...ains..." Básicamente eso resume lo que me pasa por la mente ahora mismo. Con lo bien que me sentiría corriendo, duchandome y descansando como una guerrera después de la batalla tengo que estar como una mary en casita y con el culo en la silla. No es justo.

Tal vez la gente diga, "bueno, prueba a salir a correr y a ver qué pasa" y yo sería de las que piensan eso, sin embargo, cuando uno tiene un dolor así sabe que no debe forzar. Soy la reina de forzar y hacer locuras pero hoy no. Hoy acepto que corro por placer y que si el cuerpo me está diciendo que le dé un respiro, creo que tiene derecho a que de vez en cuando le haga caso.

Y es por eso que hace días que no escribo, porque por h o por b al final, esta semana no he podido correr, y correr es mi inspiración para escribir. Mientras corro se me ocurren artículos o como los llamo yo "monologos" que me repito en la cabeza y que después de ducharme plasmo en este blog.

Por cierto, hoy he recogido el dorsal de la San Silvestre Vallecana y me parece que cada año son mas ratas. No se si nos darán bolsa del corredor cuando acabemos la carrera pero normalmente nos daban muchas cosas de publicidad y muestras gratuitas, y este año no hay nada más que la camiseta y el chip. La verdad es que he quedado un poco decepcionada porque otros años te dejaban personalizar la camiseta, hacerte análisis de la pisada y otros servicios, pero este año nada de nada.

Bueno, sin mucho más que decir, espero que paséis un muy buen puente, que cuando volváis el martes espero haberme recuperado y tener de nuevo inspiración basada en mis zancadas.
Un saludo

martes, 2 de diciembre de 2014

Partiendo de Cero

Es emocionante empezar algo de nuevo. Tienes miles de planes y visiones de lo que puede llegar a ser, de lo que puedes hacer, lo que vas a conseguir. Te ilusionas y decepcionas al mismo tiempo porque asusta lanzarse al vacío. Asusta tener una idea que quieres desarrollar y no saber cómo hacerla perfecta.
Nos han educado para que pensemos que miles de personas han tenido la misma idea que tú y que nunca puedes ser original o tener algo propio sin que te conviertas en la copia barata de alguien. No estoy de acuerdo. Aunque es cierto que somos millones en todo el mundo y que cada persona puede compartir miles de pensamientos con la que acostumbramos a llamar "la masa", también es verdad que cada uno tiene un modo de vivirlo, de verlo y hacerlo único. Y aunque tu idea sea como la que han tenido miles antes de que ni siquiera hubieses nacido, a lo mejor eres el único que se atreve a explotarla. Tal vez el resto se queden mirando cómo desarrollas tu idea y piensen "esa idea la tuve yo" y ¿qué pasó? No la exprimieron, no se atrevieron a continuar pensando en ello y dedicarle su alma a que se desarrollase.



También surge el miedo de no desarrollar del todo la idea, precipitarse y acabar haciendo basura, pero creo que a base de errores es como mejor aprendemos. Si no lo intentas no te vas a equivocar, pero está claro que tampoco vamos a sacar nada adelante.
Puede que todo esto esté ya muy visto, y suene a panfleto de libro barato, pero creo que a veces es importante recordarse las cosas, y sobre todo, que aunque haya miles de artículos, blogs, libros y demás medios con estas ideas, mi artículo es único porque es mio y en él va implícita mi personalidad. De hecho ayer pensaba, si alguien que no me conoce lee mi blog, ya me conoce mejor que alguien que me conoce pero no lee mi blog, porque en el vuelco mis ideas, sentimientos y esencia. Es lo bueno de los blogs, cada uno tiene la personalidad de quien lo escribe y entre sus letras encontramos escondido al autor.

Hoy me he puesto profunda porque de vez en cuando hay que hacerlo para aparentar madurez.
Espero que os haga reflexionar y tener ganas de explotar vuestras ideas.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Días duros

Ayer fue un día duro.
Tocó bajar la cabeza y reconocer que las cosas a veces me superan. Hay veces que por mucho que entrenes y te esfuerces, tu cuerpo no puede acompañarte.
Ayer fue un día raro, de sensaciones raras y frustraciones. Fue un día para reconocer que soy humana, que me equivoco, que no puedo con todo y no doy más de mi. Reconocer que hay situaciones fuera de mi alcance.
Un día de replantearse cosas y pensar todo lo hecho hasta llegar aquí, y si ha merecido la pena el esfuerzo. Un punto de inflexión, un golpe duro en la moral y cuerpo.

Si, ayer volvimos a perder.


A pesar de todo, hoy todo sigue. Hoy se entrena y depende de mí sacarle provecho o dejarme sólo llevar. Depende de mi mejorar y luchar por avanzar. Aunque no dependa de mi hacer mejorar a los demás o que se esfuercen, sí que puedo inspirar, dar ejemplo y ayudar. Puedo generar buen ambiente de trabajo y fomentar la camaradería y las ganas de mejorar juntas.

Muchas veces nos quedamos estancadas en lo que fue y ya no podemos cambiar. En lo que no podemos hacer o lo difícil que será llegar a algún sitio, cuando en lo que tenemos que centrarnos es en lo que sí que podemos hacer y tenemos a nuestro alcance.
En mi pared hay un cartel que inconscientemente leo todos los días de un proverbio chino: un camino de cienmil kilómetros empieza por un solo paso.

Pues eso, ¿no?
Yo voy a dar mi paso, ¿y vosotros?

viernes, 28 de noviembre de 2014

¡Llueveee!

Madre mía, ¡que día más malo! No solo llueve constantemente sino que además hace un frío de quedarse en la cama metidita y no salir hasta primavera.
A pesar de todo, y como una tienen un vicio que satisfacer, la lluvia es el momento ideal para salir a correr. Hay varias razones para ello.
La principal es que hay menos gente por la calle, a pesar de que los que te encuentras llevan unos paraguas saca-ojos que no saben controlar.
Además a causa de la lluvia se te olvidan los dolores de piernas al estar más preocupado de no mojarte mucho. Está claro que la ducha de después es mucho más gratificante, meterte ne la ducha calentita después de tener el cuerpo helado y cansado no tiene precio.
Y por supuesto, que no se me olvide, la razón más importante es que la gente te mira y dice "menuda loca, corriendo un día como hoy" que es lo que todos los corredores nos esforzamos en difundir "¡Estamos locos!".


Prefiero mil veces salir a correr lloviendo que con calor. No me refiero al calor de 25 grados totalmente soportable, sino al calor de los meses de julio-agosto en Madrid. Ese calor. Bueno, pues a pesar de todo, y para que no se os olvide que tratamos de reflejar nuestra locura, he visto corredores ejercitarse a las cuatro de la tarde, con 45 grados a la sombra, a pleno sol.
Mira que me gusta correr, pero les miro pasar y me temo lo peor porque me parece una burrada. Es que lo que la gente no sabe es que da igual que tengas 20 años y estés en forma, si hace ese calor puedes morir de un golpe de calor y se acabó tu vida, tus 20 años, tus musculitos, tu marca personal, todo. Esta creencia estúpida de "es que, cuanto más sudo más adelgazo" mmm no... cuanto más sudas más te deshidratas y más posibilidades tienes de sufrir como mínimo un calambre.
Así que sinceramente, que llueva, que llueva, ¡que a mi me gusta chapotear!

¡¡Feliz Viernes y Feliz Fin de Semana!!

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Postureo

Hoy vienen mis padres por la noche para quedarse hasta el domingo. Me encanta cuando vienen pero a la vez me da pereza porque evidentemente me esfuerzo más en tener la casa limpia. Si, nos hemos pasado el día limpiando la casa de arriba abajo. No solemos tenerla mal, pero en fin, son padres.
Entre aspirador y fregona he sacado tiempo para ir a correr. Hoy tocaban 8 km y tenía que hacerlos porque ayer al final no pude hacer los 5 que me tocaban por la tormenta del final de la tarde.
Cuando he terminado de correr me he hecho una "selfie" para twitter y he pensado en el tema tan de moda hoy en día, el postureo.
Es cierto que los corredores con esto de las redes sociales nos hemos vuelto unos pesados con las fotos pre-post carrera, entrenamientos compartidos por nike plus o demás modos de decirle a la gente "oye, mientras estabas rascandote el ombligo yo he salido(si, con este frío del demonio) y me he hecho 8 kilómetros a un ritmo de la leche". No creo que la intención de todos sea restregarle a la gente lo vaga que es, que hay gente que lo es y mucho, sino decir "que si yo puedo, tú también puedes". Al menos esa es mi intención.



A mi me pasa, de ver gente compartir sus carreras o sus fotos y motivarme a salir a correr yo. Me encantaría que algún día alguien diga "¿sabes qué? he empezado a correr porque me dabas envidia, yo también puedo". Es lo que nos da la tecnología, la posibilidad de inspirar a otros a hacer algo.

Después de tanto buen ejemplo os dejo meditando que me voy a pillar un dunkin donuts para merendar... ¡que me lo he ganado leche!

Podéis comentar y compartir si os mola y os querré eternamente, tanto que si me hago famosa os daré una parte de mi fama y os ayudare a ser famosos también y fundaremos una ciudad de famosetes donde demos asco a los demás.
Un besazo

martes, 25 de noviembre de 2014

Disfrute total

Son las 12 de la mañana y me toca hacer 1 hora de bici. No se si bajarme al gimnasio o salir directamente a la aventura. Miro el día y me decido por salir a disfrutar el entrenamiento a tope. A pesar de que creo que haciendo "rodillo" he mejorado un montón (bici estática que no es lo mismo, pero suena más pro y estática suena a abuelita), ya habrá días de lluvia y nieve por delante para quedarme en casa.
Me pongo la ropa de bici, conecto el gps del móvil para que me diga lo que llevo y me lanzo a la calle. Hace un día de p..m... Tanto que hay gente por todos lados. La zona donde entreno, los llamados chopos de San Fernando están hasta arriba. Me pregunto qué hará toda esa gente que no trabaja y está aquí...¡pues como yo! Imagino que los que me cruzo trabajarán por la tarde, tendrán su propio negocio, estarán jubilados o lo peor... estarán en paro. Creo que el deporte es un gran sustento psicológico para ese tipo de gente, porque sin salir a correr o con la bici tal vez estarían en casa pensando demasiado, lo que a veces no es bueno.


Prosigo mi camino comiendo bichos, "bien, así no me dará una pajara" me río por dentro por no morir del asco. A pesar de los bichos lo disfruto muchisimo. disfruto la velocidad, el paisaje, mis pensamientos, la música que sale del auricular izquierdo que tengo puesto con música cañera. Me voy enamorando poco a poco de la sensación y. por qué no, del dolor de las piernas que me piden que me relaje un poco, pero no puedo. Ya no hay quien me pare, soy una bola de luz, una ciclista de élite, soy un...mierda, un semáforo. Aprovecho para estirar un poco las piernas y las miro con cara de "os fastidiáis, vais a seguir y además os voy a hacer subir hasta casa montada en bici".
"nooo, hasta casa noooo" parece que se quejan. Y es que para quien no me conozca bien, vivo en una colina, por lo que vaya por donde vaya tengo que subir unas cuestas brutales. No me vienen nada mal para entrenar (siempre veo lo positivo, si).
Las cuestas me cuestan bastante (de ahí su nombre creo yo), pero cuando llego al plano final que entra en mi calle la sensación es gloriosa, ¡y la ducha de después será brutal!

Finalmente, llego a casa después de 1:07 horas de disfrute en la que he hecho 17,68 km.

Creo que me estoy enamorando...

lunes, 24 de noviembre de 2014

Inflexiones

Yo también tengo días en los que odio a todo el mundo, en los que no me siento nada inspirada y me agobia todo. Hoy se podría decir que estoy teniendo uno de esos días. Ya imagino a la gente en plan "uy, pobre, tiene la regla". Os puedo asegurar que no es eso. Yo me lo intento explicar como una forma que tiene mi cuerpo de equilibrar todo el buen humor y paciencia que acumula a lo largo de días. Llega un momento en que paso de estar en un ciclo alto de buen humor a estar en un ciclo bajo de mala leche.

Todo esto viene acompañado de la sensación inexplicable de estar enferma. Me escuecen los ojos, al salir a la calle el sol me deslumbra, me cuesta caminar... Tengo la tentación de evadir toda responsabilidad y dejarme caer en la dejadez.


Hace unos años, me pasaba muchos días así. No reaccionaba, era suficientemente vaga como para permitirme esa actitud. Así me paso, la carrera se me atascó, no hacía ningún deporte y alcancé los 68 kilos de peso (mido 1,64 m). Sé que no es tampoco mucho, pero he hecho ejercicio toda mi vida y verme así me dio mucha vergüenza.

Hoy en día me controlo bastante mejor, pero me parece que siempre quedará algún resquicio de esa persona que era antes. Imagino que es como los drogadictos, por mucho que hayan dejado la droga, siempre serán drogadictos porque siempre tendrán la tentación de consumir, nunca están completamente curados.
Hoy en día me acabo convenciendo de hacer lo que tengo que hacer, aunque me cueste lo mio, acabo haciéndolo y ¿sabéis que? Pues que es muuuuy gratificante cuando has terminado.
Con todo esto lo que quiero decir es que todo el mundo tiene días malos y días peores, pero depende de ellos mismos cómo acaban esos días. Habrá algunos que finalmente te dejes llevar y tengas un día de sofá y manta, pero lo que cuenta es que esos días no sean los que dominen tu rutina. Todo el mundo tiene derecho a caer alguna vez pero se demuestra lo que realmente eres cuando eres capaz de levantarte y continuar con tu empeño.
Que tengáis un feliz día.


viernes, 21 de noviembre de 2014

Asuntos pendientes

Mierda, menuda mierda. El día 30 de noviembre iba a correr la carrera "ponle freno", y digo iba porque me coincide con el partido de fútbol de esa semana. Está claro que no tengo más opción que ir al partido,  en ningún momento lo he dudado, pero me da mucha rabia que no pueda correrla.
La carrera "PONLE FRENO este año cumple su sexta edición, cosa que no es de extrañar, ya que el recorrido es bastante interesante. La prueba de 5 km discurre integra por el retiro y la de 10 se adentra en las calles del centro, algo que si no se ha hecho con anterioridad es altamente recomendable por su belleza. Además, todo el dinero recogido por las inscripciones se destina a dos proyectos en favor de las víctimas en accidentes de tráfico. Esta edición recauda fondos para crear una piscina terapéutica para lesionados medulares,y para investigación en neurociencia aplicada para mejorar la seguridad vial. Si queréis saber más para apuntaros el año que viene o donar meteros en www.antena3.com/ponlefreno.


Pero no es solo eso lo que hace que para mi tenga algo especial. Es como el hito que marcó mi vida corredora, el antes y después.  En el año 2012 me apunte a la carrera de 5 km para ver si podía terminarla y para acompañar a unos amigos. Aunque estaba en forma, todavía no corría regularmente y no estaba enganchada. Una semana antes de la carrera me lesioné el cuádriceps en un partido y no pude correrla. Tuve que esperar a mis amigos en la meta y ver lo felices que eran al haber terminado. Sinceramente, era un poco frustrante.  Aún así, el ambiente me enganchó. Quedé tan encantada que me apunté a la san silvestre de ese año y empezó la locura de correr.
El año siguiente dije que me apuntaría y terminaría la carrera, pero cuando fui a inscribirme ¡se habían acabado las inscripciones! No me lo podía creer. Decepción total.
Este año logré apuntarme el primer día que salieron las inscripciones y creía que por fin podría correrla...error. Mis compromisos impiden que este año finalice asuntos pendientes con la "PONLE FRENO" pero espero que el año que viene pueda darle un buen repaso a la cabrona que se me resiste.

jueves, 20 de noviembre de 2014

Matada

Hoy hace un día expetacular. El sol brilla y la temperatura es bastante alta para el mes de noviembre. Hoy me toca hacer bici, una hora o hora y diez minutos. Pero pienso en salir con la bici en vez de ponerme en la estática.  Se lo propongo a Cris y me dice que por ella bien, y que si nos vamos hasta Torrejón.  Como nos apuntamos a un bombardeo sin pensarlo mucho cogemos las bicis y nos lanzamos a ello.
Me llevo la GoPro y hago videos por el camino. El paisaje es precioso y lo disfrutamos muchísimo.  Hay alguna que otra cuesta, y que el suelo sea de gravilla no ayuda. A la hora empezamos a estar cansadas...y no llevamos ni la mitad. Tenemos un destino fijado, queremos llegar al parque Europa.  Además pesar del cansancio seguimos disfrutando las vistas. Nos cruzamos con una chica a caballo que nos saluda. El caballo era enorme, y precioso.
Empezamos a ver el parque Europa y empezamos a reírnos del dolor de piernas. Hacemos un alto para hacernos una foto y beber agua. Nos quejamos de la falta de luces que hemos tenido al no traernos dinero para comprar algo en el camino. Decidimos regresar antes de que se nos haga tarde para comer. La vuelta parece más fácil pero no podemos subir las cuestas que llevan a la casa.
En total, 2 horas y 40 minutos y 30 kilómetros. Y esta tarde tenemos que entrenar...
¡Me parto!

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Motivaciones

Hace un frío que pela. Pienso en el significado de la expresión y creo que se refiere al modo en que se te pelan las manos y los labios cuando hace mucho frío. Es por eso que me pongo guantes y me cuido de abrigarme bien. Son las 10:30 y ya hace sol, pero no lo suficiente como para que el cuerpo se te caliente.  Aún así, al ir corriendo siento como el sudor empieza a surgir.

Hay momentos en los que me cuesta mucho seguir corriendo. Podría parar y seguir andando, podría volver a casa y punto. No, no puede ser. Así no se consigue nada. Así nunca voy a avanzar. Busco en mi mente maneras de mantenerme en marcha y continuar. Primero me imagino a las figuras que me inspiran y lo que habrían hecho, ellos habrían continuado, por supuesto. Cuando esto me empieza a fallar imagino a mis amigos animandome,  diciéndome que no me pare, que continúe.  Cuando se me hace aún más difícil me concentro en la música,  en lo que dice, en lo que significa. Llegado el punto en que me duelen tanto las piernas que empiezo a pensar seriamente en pasar, paso a lo más radical de todo, imaginarme a la gente que alguna vez me ha herido comentando que seguro que me rindo, riéndose de mi, mirándome con superioridad. Puede que haya gente que piense que no es sano, pero es el único momento en el que pienso en ese tipo de gente, además siempre me funciona, en mi mente me alejo de sus risas y críticas continuando, esforzandome,  sufriendo pero con orgullo.
Lo que intento decir con esto es que en momentos en los que lo dejarías todo, tu cabeza tiene la llave para que des aún más de ti. La cabeza es una poderosa máquina que puede hacer que triunfes pero también puede convencerte para que pares, para que creas que no eres lo suficientemente buena para hacer algo grande. Es difícil entrenar el cuerpo, pero más difícil es entrenar la mente, pero como todo, se puede entrenar perfectamente con tiempo y dedicación.

martes, 18 de noviembre de 2014

Sacrifcios

Hoy no me apetece correr. Tengo que hacer solo 5 kilómetros pero no paro de darle vueltas a ver que excusa me pongo para no salir. Hace frío, ayer entrene, también tengo que descansar, por la tarde tengo que hacer bici y lo compenso... pero algo en mi interior me sigue diciendo, "anda, no seas vaga y sal. Si sabes que lo que más cuesta es cambiarse la ropa y luego todo va rodado", así que sin pensarlo mucho, como una autómata, me pongo la ropa de correr. Las zapatillas...um...hoy mis preferidas para motivarme. Ay que viejitas están, a ver que hago cuando las jubile...



Después de un rato de calentamiento y lubricación de articulaciones estoy en la calle corriendo con Cris a mi lado. La he sacado casi a regañadientes, pero sé que después se sentirá bien. A diferencia del domingo, los kilómetros no pasan tan rápidamente y se hace un poco largo. Decido no mirar el reloj durante el trayecto y simplemente mirar el paisaje. Al final no puedo evitarlo. Llevamos un ritmo lento y aún así nos cuesta, se nota que estamos cansadas.
Hace poco leí en Internet alguien que decía una gran verdad "Si llueve, entrena. Si nieva, entrena. Si hace frío, entrena. Si hace calor, entrena. Sobre todo, si estás cansado, entrena". Me parece un gran comentario que refleja el sacrificio de muchos que tienen que entrenar cansados, entrenar para superar el cansancio, para acostumbrarse a seguir a pesar de que el cuerpo te dice que no quiere seguir. Habrá a quien le parezca una locura, pero a mi me produce admiración y espero llegar algún día a ser como ellos. A tener tal fuerza, ya no de voluntad, sino de sacrificio que continúan corriendo a pesar de todo.
Por la tarde hago una horda de bici de estas que sirven para hacer spininng mientras veo videos de la Cape Epic. Me dan una envidia brutal. Sé que para hacer algo así hay que estar muy preparado, hacer un buen equipo y demás, pero no puedo evitar pensar ¿y si...? no, primero que no tengo dinero y segundo que me tendría que volcar aún más sacrificando algunas cosas que no se si quiero sacrificar...

En fin, por soñar que no quede, estoy mirando precios y posibilidades. ¡Yo entreno por si acaso algún día me animo!

lunes, 17 de noviembre de 2014

La importancia del tiempo

Ya son las 4 de la tarde y todavía no he hecho nada de ejercicio, y es que a pesar de  que esta noche tengo entrenamiento de fútbol, hoy me tocaba nadar y hacer un poco de pesas. Lo de las pesas aún hay tiempo, pero nadar lo doy por perdido. Tengo que reconocer que es lo que tiene haberme quedado en la cama más de la cuenta.
Después de comer me he planteado de nuevo mis horarios porque está claro que si me cuesta tanto cumplirlos es que algo va mal. Estoy intentando aplicar la fórmula de 8 horas de sueño, 8 de trabajo y 8 para mi. Vamos a ver cómo va más o menos.
Realmente no necesito 8 horas de sueño porque he notado que con 7 horas me encuentro más despejada y mejor. Hoy me siento como atontada y con los ojos pesados durante todo el día, lo que quiere decir o que me estoy poniendo mala o que he dormido demasiado, esperemos que sea lo segundo. Cada persona tiene un ritmo de sueño, por lo que si descubrís cuál es vuestro tiempo óptimo de sueño podréis sacar más partido al tiempo que invertís en la cama.
8 de trabajo, que en mi caso como no trabajo serían de estudio, que es mi trabajo virtual. Como no tengo que ir a ningún sitio porque estudio por la UNED pues nada, 8 horas de estudio  para ser realista normalmente llego a 6 horas, 3 por la mañana y otras tantas por la tarde.
Las 8 horas para mí quedan finalmente en 11, que entre duchas, comidas y desplazamientos tampoco penséis que van a quedar muchas en bruto. Descontando 1 de sacar a la perra, 1 por cada comida (3 comidas al día) y media hora de ducha(que redondeamos a una hora por si las moscas) nos quedan las 6 que se proponían para mi. Pongamos que dedico 4 horas a ejercitarme al día (contando desplazamientos y cambiarme de ropa), solo me quedan 2 horas de descanso. Puede parecer mucho pero creedme que se van a nada que miras algo en Internet o lees en la cama o ves un video en youtube (o escribir este blog).

A lo que voy con todo esto es que soy consciente de que pierdo mucho tiempo en tonterías, por lo que voy a volverme más eficiente y tomar consciencia de mi tiempo invertido en cada cosa.
También reconozco que dedico bastante tiempo al deporte, pero no debería ser un problema, ya que es en lo que invierto el tiempo para mi.
Si pensáis como yo, que se nos va el tiempo sin sentirlo, os recomiendo que probéis a hacer un día lo que he hecho yo. Apuntad lo que hacéis y el tiempo que invertís en ello. Seréis conscientes de la cantidad de minutos que perdéis en cosas que tal vez os viene mejor hacerlo en otro momento o directamente no hacerlas.
Madre mía, ¿ya es esta hora? ¡Os dejo!

domingo, 16 de noviembre de 2014

Un domingo cualquiera

Son las 7 de la mañana y suena el despertador. No he dormido apenas pero me despierto despejada y lista para desayunar. Hoy, a pesar de ser domingo toca madrugar para ir a la carrera del derbi de las aficiones. Estoy un poco mosqueada porque al subir las escaleras me molesta la rodilla. Anoche me acosté con dolor pero no le di importancia porque me pude hacer daño en el partido. "Será un golpe" pensé, pero al subir noto como el músculo dolorido me grita al hacer fuerza para doblarse. "Pues me sigue doliendo la rodilla, es un dolor muy raro", le comento a Cristina,  que va a venir a correr conmigo. Ella está con dolor de cabeza y cansancio. Estoy segura que esta pensando, como yo, que igual no deberíamos correr. Nos callamos mientras seguimos preparándonos para salir.
Cuando llegamos allí el frio hace su entrada nada más abrir la puerta del coche. Tenemos las sudaderas y abrigos ya metidos en la mochila para el ropero así que nos apresuramos a meternos entre la muchedumbre que espera que se dé el bocinazo de salida. Comenzamos a correr al cabo de un rato en el que me fijo que, como yo, todos los que tengo alrededor están con el brazo en alto para coger señal de gps. No hace falta ser un profesional para manejar esos aparatos del diablo que te someten a la tortura de mantener el ritmo. Increíblemente los kilómetros van pasando rápidamente a nuestros pies mientras disfrutamos de las maravillosas vistas de la capital un frio domingo de noviembre.
Merece la pena el esfuerzo y no echarse atrás cuando lo más fácil habría sido quedarnos durmiendo. La sensación de después de haber cumplido lo que te habrías propuesto no es comparable a haberse quedado en la cama un rato más,  al menos, no lo sabré nunca porque pienso salir a cumplir mis retos pase lo que pase.

Os reto a todos a cumplir lo que os proponéis a pesar del esfuerzo y lo que podéis perder. Si os lo habéis propuesto es porque merece la pena, y si no merece la pena buscareis otra cosa, pero el ser humano es inquieto por naturaleza y si no se contenta con algo busca más.   

martes, 6 de mayo de 2014

Entrenamientos

El sol se cuela entre los arboles haciendo que al pasar corriendo, parezca que alguien está enciendiendo y apagando la luz. Mis pisadas no son pesadas pero no tengo el cuerpo totalmente recuperado de la paliza de partido de ayer, por lo que el ritmo que llevo es un poco lento para lo que estoy acostumbrada. No es algo que me preocupe ya que según mi plan hoy tocan 12 kilómetros y todavía es pronto para cansarse demasiado. He elegido un parque un poco lejos de mi casa, pero en el que sé que puedo completar la ruta sin excesivas cuestas ni hartarme de dar vueltas al mismo sitio.
Delante de mis ojos, sigo el incesante girar de las ruedas de la bicicleta de Cris que al seguir con molestias tras su esguince, parece hacerle feliz poder al menos montar en bici. No sabe la alegría y compañía que me aporta en estos momentos en los que de ir sola estaría aburridísima, porque si, correr más de una hora acaba aburriendo a veces. No hablamos durante todo el trayecto, pero de vez en cuando comentamos cosas que me dejan sobre lo que pensar cuando nos quedamos calladas. Así los minutos van pasando y los kilómetros también. Cuando empiezo a ver el final del recorrido me decido por arrancar un poco más rápido y me siento genial. Es como si después de 12 kilómetros las piernas agradeciesen poder alargar más la zancada y cambiar un poco la posición en la que hacía rato que se habían quedado anquilosadas. Cris se empieza a reír diciendo que me estoy emocionando demasiado y eso hace que quiera correr más. Termino en un sprint que me sabe a gloria y nos vamos a casa en coche. Un buen entrenamiento.
La semana pasa y a pesar de que dije que descansaría porque el domingo tengo una carrera (Rexona Street Run), el jueves salgo a correr con mi compañera Lydia y hacemos 8 kilómetros a un ritmo cómodo. ¡Me siento más que preparada para correr 10 kilómetros por Madrid!

Fotografía hecha por Cristina Vivo

Son las 7 de la mañana del domingo y yo ya estoy desayunando. Muchos pensarán que si la carrera es a las 9:30 es una burrada levantarse tan pronto estando a sólo 15 minutos de la salida, pero es muy importante que desayune bien, tranquila y luego descanse otro rato si me apetece, ya que no es bueno correr con el estómago lleno ni vacío.
Me acompañan a la carrera Cris y Asia. El entorno es inmejorable, ya que salimos del retiro y pasamos por la castellana, Cibeles y acabamos de nuevo en el retiro. Caliento y salimos. Para los primeros kilómetros he preparado una serie de canciones en Spotify lentas pero que me encanten, para no acelerarme y tampoco deprimirme, y a partir del kilómetro 3,5 canciones más movidas para meter una marcha más. Llegando al kilómetro 3 empiezo a notar una molestia en el glúteo izquierdo que a medida que avanzo me empieza a bajar por toda la pierna hasta el gemelo. Me aterra pensar en que tuviese que abandonar. Sigo corriendo y me doy cuenta que a ratos cojeo. A pesar de todo sigo adelantando gente y avanzando kilómetros de cuestas arriba y abajo, arriba y abajo. Miro alrededor y hay gente de todo tipo, un señor muy mayor, una chica delgada, un hombre fornido, una mujer empapada en sudor. Me pregunto sobre la historia de cada uno y el día a día que me imagino que tendrán, con los niños, los trabajos, los nietos...y el entrenamiento. Para correr 10 kilómetros hay que entrenar algo, por lo que me imagino lo que tendrán que hacer para sacar minutos para correr.
Poco a poco van pasando los kilómetros y en el 9, llega la señora cuesta. No hay nada peor que una cuesta enorme cuando queda nada para llegar a la meta. Es el tipo de cosas que parece que hagan para fastidiar, para que no puedas acabar, para que odies la carrera. Al final de la cuesta hay una mujer de la organización que no para de animar y regañar para que no ceses en tu empeño: "Vamos que ya llegáis" "no dejéis de correr ahora" "Acordaos de lo que habéis entrenado". Logra sacarnos una sonrisa a todos. Se hace duro pero llego a ver los arcos de meta y arranco en un sprint. Lo que más me gusta de las carreras, ¡acabar a tope! Mi tiempo final 50:53, a 5 minutos el kilómetro.
Entrenar merece la pena. Sufrir merece la pena.



sábado, 26 de abril de 2014

La rosaleda

Avanzo suavemente por las calles que conozco tan bien. Aquí recuerdo cuando quedé con tal, allí estuvimos sentados charlando de la vida una tarde cualquiera, allí jugamos un partidillo en aquel verano... Son las 18:45 y estoy corriendo. Es viernes por la tarde y me cruzo con gente de todo tipo, los que van a salir de copas, los que llevan a los niños al parque, los que vienen de comprar, los que simplemente pasean, los que hacen deporte. Las piernas me responden perfectamente a pesar de que esta semana las he exigido más de lo normal. El martes 5 kilómetros, el miércoles 8 y hoy otros tantos. Intento refrenarme porque me he acostumbrado a un ritmo demasiado alto para la cantidad de kilómetros que tengo que correr. "O voy más despacio o esto me pasa factura" pienso cuando miro el reloj y veo que he vuelto a acelerarme. En un momento del entrenamiento me entra la risa porque veo corredores por todos sitios, uno que va, otro que viene, una que gira, otro que me adelanta... En un momento nos hemos juntado seis zombies corredores, cada uno con sus cascos y la mirada fija al frente o en el suelo. Yo prefiero mirar alrededor porque considero que correr es un placer para disfrutar de lo que ves y lo que hueles. Paso al lado de una rosaleda y levanto la cabeza para aspirar con la nariz el olor de las rosas en flor que tan bonitas han salido a causa de la lluvia primaveral. 6 kilómetros, me vuelvo para casa. Cuando llego no me noto cansada y hago mis ejercicios de abdominales y brazos para complementar. Estiro bien y me ducho: ¡Como nueva!.
A principio de semana cuando veía que en mi plan tenía que hacer 32 kilómetros esta semana, junto con los días de entrenamiento de fútbol pensé: No lo voy a conseguir o me voy a cansar mucho. Ahora, estando a sábado, a un día de terminar la semana y con 12 kilómetros que hacer el domingo pienso: y ¿por qué no?.


sábado, 19 de abril de 2014

El plan

Son las 8:30. Escucho música por un oído mientras por el otro oigo mis pisadas y mi respiración acelerada. No es una mañana especialmente fría pero voy con mis pantalones cortos de correr y la camiseta técnica de una carrera, por lo que me cuesta un poco entrar en calor. Mis ojos reaccionan ante la súbita luz del sol que me alcanza tras pasar un árbol. No he desayunado y se nota, mis piernas no tienen energía pero continúan su constante vaivén. "Mi cuerpo es una maquina"  me repito una y otra vez.
Un rato después estoy desayunando y pensando en mis cosas cuando se cruza por mi mente prepararme para correr un maratón.  Me da bastante miedo al principio,  después pienso, ¿por qué no?. El problema es que cuando te planteas un reto tan grande,  no hay que abordarlo de lleno. Es mejor ir pensando en lo que puedes hacer y sobre todo no tener prisa. Así que sin haberme duchado todavía, enciendo el ordenador, me meto en la página de myasics.com e introduzco mis datos. Mi reto actual: preparar una media maratón.  
Me veo bastante capaz de terminar una media maratón así que es por donde voy a empezar. El entrenamiento que se me propone consta de 4 días de entrenamiento comenzando con 5-8 kilómetros en la primera semana, muy bien. 
Hago mis primeros 5 kilómetros con ilusión y más rápido de lo que me marca el plan. Un día de descanso y el jueves hago 8 kilómetros.  Me cuestan un poco más por la distancia y sobre todo el calor que se presenta ya en este mes de abril. Termino contenta. Al día siguiente me toca descanso y lo agradezco porque noto las piernas muy cansadas, ¡hacia mucho que no tenía agujetas por correr! 
Hoy es sábado y me toca correr otros 5 kilómetros, pero el día está tonto, con nubes y amenaza de lluvia por lo que creo que me voy a divertir. 
¿Cómo no me va a gustar correr?